Cuentas

Opinion 20 de julio de 2021
A cinco días de iniciada, la campaña electoral no muestra demasiadas luces; si quizás las chispas de roces que suelen ser habituales en estas contiendas. La boleta electrónica exige la imposición de caras y las vistas se muestran serenas y hasta sonrientes, como si tuviesen la clave para la resolución de las crisis sanitaria, económica y social. En ese orden.
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La paralización de la actividad legislativa retiró el escenario de debates sobre asuntos públicos en los que el oficialismo habitualmente debe asumir una actitud defensiva y no hay otro ámbito, que no sea el desordenado embate de los medios. Allí la dispersión no ha permitido que se vayan insinuando los temas que se impondrán para confrontar entre candidatos. 

El oficialismo ha expuesto cuestiones que lo colocan en buena posición. En lo que va de julio estuvo informando de una serie de obras públicas a realizar y algunas en ejecución. Pero ya había cerrado junio con una novedad promisoria: el ejercicio fiscal 2020 cerró con superávit. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal fue del 0.4%, que tiene otro peso si se considera que fue en el marco de la pandemia que exige inversiones extraordinarias. 

Fue el Ministro de Economía quien explicó este resultado, destacando el aporte de fondos del Gobierno Nacional pero también el trabajo local en el orden de la administración, la previsibilidad y la transparencia. Pero a quienes siguen de cerca la evolución de las cuentas públicas no les pasó desapercibido que la propia consultora destacó que las provincias terminaron el año con un déficit fiscal de más de 77 mil millones  de pesos pero, al quitar de la consideración los intereses de deuda, completaron un superávit primario de 63 mil millones. La negociación que trasladó a otros ejercicios sus vencimientos, jugó un papel fundamental en el superávit promocionado, solo equiparable a la ayuda del Tesoro Nacional.

Precisamente, las transferencias automáticas de recursos de origen nacional –como coparticipación, leyes especiales y compensación del Consenso Fiscal- de junio pasado a las provincias y CABA volvieron a mostrar resultados positivos, registrando su décimo primer crecimiento real consecutivo. Fue una suba medida a pesos corrientes del 60% contra igual mes del año anterior aunque medido en moneda constante, el alza fue de un poco menos del 7%. Si bien el incremento interanual está por debajo de lo observado en los meses previos, en valores absolutos constituye un récord de transferencia a los distritos. 

Sin embargo hay datos preocupantes como lo es la caída de la recaudación de todos los impuestos vinculados a la reactivación económica, en especial el impuesto sobre los ingresos brutos, que es el principal tributo provincial en Argentina y mostró una reducción real interanual del 6%. Si bien todas las regiones se vieron afectadas por la pandemia, mostraron comportamientos dispares.  Salta está en una de las que si bien no tuvo caída muy marcada, tampoco muestra una evolución favorable y ese dato es el que debe considerarse respecto de las medidas que deben adoptarse para mejorar la recaudación, en especial la propia para ir reduciendo su dependencia del Gobierno Nacional.

Algunas declaraciones de los candidatos del oficialismo reconocen que se puede hacer más y para eso están en carrera. Desde la oposición, las propuestas parecen apuntar al próximo turno porque ofrecen cambios que necesitan más que leyes o control. Pero hay tiempo para hablar claro y convencer al electorado. 

Salta, 20 de julio de 2021

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