Armado

Opinion 13 de julio de 2021
El andamiaje electoral ha comenzado a crujir. Los acuerdos alcanzados en mayo último para llevar adelante la renovación legislativa provincial, no necesariamente van a funcionar con vistas a la nacional.
elecciones

De allí la sucesión de reuniones para sostener frentes con el fin de intervenir para ocupar las tres bancas que quedarán vacantes este año por vencimiento del mandato de sus actuales ocupantes.

Si bien el armado de la propuesta electoral es responsabilidad de dirigentes y, en algunos casos, afiliados de los partidos políticos, no se trata de un proceso que excluye al ciudadano común. Cada uno debe sostener una actitud interesada porque desde este tramo se va construyendo lo que finalmente será una opción.

Para quienes han comenzado a tomar nota que también hay una elección nacional, debe señalarse que el país elegirá 127 de 257 escaños de la Cámara de Diputados y 24 de 72 bancas del Senado de la Nación. Ello ocurrirá en dos instancias: primarias el 12 de setiembre y generales el 14 de noviembre pero esta semana operará uno de los plazos más importantes. Hasta este miércoles podrán solicitar reconocimiento las alianzas transitorias y confederaciones interesadas en  participar en los comicios. Según la ley 23.298, ello sucede 60 días antes de las P.A.S.O.

Diez días después, el sábado 24 de julio operará el fin del plazo para la presentación de listas de precandidatos. Esta cuestión no condiciona la integración de los frentes; es su consecuencia. 

El oficialismo provincial no juega ninguna banca; si lo hacen el nacional y el principal espacio de la oposición, que deben sostener sendos escaños en Diputados. En esta oportunidad no hay elección de senadores por la Provincia, lo que ocurrirá en 2023. 

La tercera diputación en juego es el botón de muestra de situaciones que se suscitan cuando los acuerdos electorales se sostienen en intereses sectoriales y hasta personales ajenos a la estructura constitucional. No son los partidos, de manera individual o en alianza, los que garantizan las candidaturas; apenas son vehículos que la transportan. Es así que esa tercera banca, hasta el 9 de diciembre en manos de Andrés Zottos, pertenece al bloque Justicialista que en Salta no la reconoce como propia. Zottos presidió el Partido Renovador, el único de raíz no peronista que impuso un gobernador desde el retorno de la democracia. 

En las últimas horas hubo encuentros presenciales o virtuales para decidir cuáles espacios políticos participarán de los comicios nacionales. El primer movimiento ratificó la continuidad de uno de los siete frentes que están compitiendo en las legislativas provinciales del 15 de agosto. Unidos por Salta ya presentó ante la Justicia Electoral la reserva de nombre con una integración que marca su alejamiento de la alianza con la que participó de la anterior elección nacional. Ratifica su acercamiento al saencismo pero no necesariamente una ruptura con el macrismo. Ello se explica con la definición que dio uno de los operadores, el referente del Partido Autonomista, quien precisó que se busca que Salta sea representada por partidos provinciales.

Los tiempos se agotan y los referentes de distintos partidos que son parte de conglomerados que tienen porciones de poder, discuten su asociación. Después será el momento de mostrar candidatos y, finalmente, una explicación coherente sobre un armado que tiene reminiscencias doctrinarias, aún con contradicciones internas, con la que deberán convencer al electorado.

Salta, 13 de julio de 2021

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