Debate

Opinion 02 de junio de 2021
A dos horas de iniciado el debate sobre un proyecto de ley autorizando al Ejecutivo Provincial a comprar vacunas, un legislador oficialista se preguntó cuántas personas murieron en ese lapso por el Covid 19.
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Sin embargo, no detuvo las intervenciones de legisladores que no demostraron prisa por una votación pero no aportaron a la cuestión y que siguieron por tres horas más. Solo demostraron que las exposiciones en temas de esa naturaleza no buscan sostener una posición y mucho menos convencer a quienes sostienen las contrarias; son nada más que una oportunidad para dar cuenta de su presencia en el cuerpo.

El proyecto ingresó a la Cámara de Diputado con media sanción del Senado. Su tratamiento se produjo cuando desde el Ejecutivo se anunció que es inminente el arribo de unas 72 mil dosis de vacunas contra el coronavirus. Sin mayores precisiones, hubo referencias a un cronograma de inmunización dispuesto por el Ministerio de Salud de la Provincia para evitar que el virus siga propagándose, a la velocidad que mostraron las cifras del primer día de junio, con más de 600 contagios y un registro de 17 fallecimientos en 24 horas.

Esos datos no fueron los que dispararon los momentos más altos del debate. Como correspondía, la pertinencia de la iniciativa fue la que generó los tramos intensos de las horas que se ocuparon para decidir sobre una cuestión que quién es responsable de las negociaciones, que se están realizando para adquirir un millón de dosis, no ha solicitado.

Las voces más encumbradas del oficialismo destacaron la inutilidad de la norma porque el Ejecutivo provincial tiene la facultad de encarar esa operatoria sin la autorización de la Legislatura pero el dictamen de mayoría no fue en contra de la propuesta. Sin pruritos, hubo desde ese sector quienes explicaron que se acepta para que no se diga que el Gobernador no se está haciendo cargo de la gestión de la pandemia.

Los opositores no votaron en contra. Pidieron la vuelta a comisión para profundizar el análisis y enmendar errores o se allanaban a una autorización para la abstención. Con fundamentos de carácter jurídico, que demuestran que las facultades  de un gobernador son muy limitadas como para demandar una autorización como la que se tramitó, fundamentaron el rechazo al proyecto pero validaron la necesidad de vacunas en las actuales circunstancias.

De todas maneras, el extenso debate fue revelador porque permitió repasar cómo se está llevando adelante la gestión de la pandemia en la Provincia pero especialmente cómo es el alineamiento de los legisladores y cómo sostienen su posición. Hay diputados que en el armado de alianzas y conformación de listas abandonaron la oposición para colocarse a la sombra de la figura del mandatario, pero no tuvieron tiempo de desprenderse de un pensamiento crítico. De allí que se resistieron a dejar prácticas que sin vulnerar el reglamento interno del cuerpo-que exige, por ejemplo, requerir autorización para abstenerse de votar- no violentan a un legislador a pronunciarse cuando no está en su voluntad o convicción. Ello llevó a que la unanimidad con la que se sancionó la norma perdiera volumen frente a otras votaciones del oficialismo. 

Como sea, no se percibió certeza respecto de las posibilidades que la Provincia compre vacunas. Sin embargo, aun los que se retiraron para no votar la autorización, saben que son la salida de la pandemia.

Salta, 02 de junio de 2021

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