Relegamiento

Opinion 12 de febrero de 2021
Salta comparte con cinco provincias el triste privilegio de no haber tenido hasta el momento mujeres gobernadoras ni vicegobernadoras. De ese pequeño grupo, cuatro son del norte argentino, lo que es un dato a tener en cuenta repasando cuáles son los parámetros económicos, sociales y culturales que las definen. 
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No se trata de una cuestión que deba examinarse este año respecto de los cargos ejecutivos pero viene a cuento de un proceso electoral en marcha que obliga a repasar la participación de la mujer en la política. Argentina tuvo importantes avances en esa materia, si se tiene en cuenta que hace 70 años no tenían siquiera el derecho a votar; en ese lapso dos de ellas llegaron a la Presidencia de la Nación, una por sucesión y otra por elección con dos mandatos consecutivos. 

En cada año electoral se discute la cuestión porque está muy naturalizada la participación masculina en la organización y desarrollo de cada proceso y, especialmente, en la conformación de listas de candidatos. No ocurre lo mismo con la intervención femenina pese a que en noviembre de 2016 fue promulgada la ley de paridad de género que establece un cupo femenino del 50% en los cargos electivos. La norma establece la participación equitativa de géneros y solo quedan exceptuados de tal obligación a los cargos unipersonales, como las bancas del Senado o los cargos de gobernadores o intendentes. Hay 13 departamentos que eligen un solo diputado y de los 60 concejos deliberantes de la Provincia, 25 están integrados solo por 3 ediles; estos es, con seguridad ingresará cada dos años una sola concejala.

La cifra global más significativa, teniendo en cuenta los resultados electorales de 2019, es que de los 426 cargos que se suman entre las intendencias, las concejalías y las bancas de la Legislatura de Salta, las mujeres solo lograron 148 puestos, aproximadamente un 35% de los cargos disputados. Son quince puntos debajo de lo que pretende la ley de paridad.

En algunas categorías, la disparidad es más notoria. De los 60 municipios que hay en la Provincia, sólo cuatro son conducidos por mujeres; eso es un escaso 6,67% del total. La igualdad solo se registra en cuatro casos: se trata de la distribución de los cargos electivos en los departamentos Iruya, La Caldera, La Viña y Los Andes, que por mitad se lleva cada género. 

Pero en todos lados se cuecen habas. A lo largo de la historia argentina solo once mujeres han ocupado el poder ejecutivo de las provincias y no todas fueron electas; las hubo quienes lo hicieron de forma interina, otras fueron interventoras y también están quienes accedieron al poder debido a la renuncia del gobernador. No es mucho más el número de las que ocuparon el cargo de vicegobernadora: solo 16. El dato más significativo es que al Ejecutivo solo llegaron mujeres en el período democrático posterior a 1983.

La participación política de las mujeres se ha incrementado a nivel mundial pero aún se está muy lejos de alcanzar la paridad. En 2015 se asistió a un récord histórico de líderes en el mundo con 27 mujeres en los cargos más importantes de sus países.

Seguramente hay más de una razón para este relegamiento y algunas de ellas están en la propia actitud de la mujer. Lo explicó Liliana Guitián, consejera del Partido Justicialista y diputada provincial mandato cumplido, quien dijo que los hombres son más rápidos para acordar. También se puede sumar que a ellas se les discute capacidad, derechos y lugares.

Pero allí están esos espacios. Las mujeres deben ocuparlos. 

Salta, 12 de febrero de 2021

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