Convocatoria

Opinion 09 de septiembre de 2020
Me paré sobre mi condición de técnica y me corrió la política. Palabras más, palabras menos, es la interpretación que le dio la médica Josefina Medrano al final de su gestión como Ministra de Salud. Esa lectura cierra un ciclo que se inició el 10 de diciembre pasado y que abre otra etapa, con la conducción del gobernador Gustavo Sáenz.
medrano

Son momentos muy dinámicos, que exigen al Gobierno Provincial una lectura muy ajustada para dar una respuesta no solo oportuna sino precisa. Superado el impacto inicial de una pandemia que empujó al aislamiento acatado sin mayores discusiones, hay otra actitud en la población que, seguramente, es la que está provocando la propagación del coronavirus que se trató de demorar para permitir la adecuación del sistema de salud. Pese al tiempo transcurrido, el resultado no es el esperado y se acerca un desborde que se trató de evitar.

Si la gestión técnica no fue lo eficiente que se esperaba, es la política la que debe asumir su responsabilidad. Según lo expresado por la ahora ex ministra, el sistema fue significativamente fortalecido y reconoció que la población no lo valora o no lo puede ver. Y ese es el punto. Hubo una falla en la comunicación, que se vino marcando pero que no fue atendido por quienes tenían la obligación  de interpretar los vacíos que se dejaban. La falta de precisiones, el silencio, las evasivas, siempre son cubiertas por las versiones, los supuestos y las interpretaciones de los charlatanes de ferias, que abundan en redes sociales y ocupan espacios de comunicación masiva.

La posta debe ser tomada por los que siguen: los nuevos que se incorporan y los que ya vienen acumulando una experiencia que ninguno tenía en la Provincia, en el país y en el mundo.  No solo la incapacidad técnica para manejar lo poco conocido sino para controlar imponderables que la política debe manejar en nombre del bien común.

La actitud adoptada por el titular del Poder Ejecutivo de cambiar la marcha de la gestión tuvo ayer dos puntos aleccionadores. El primero fue la tarea que encomendó a la Legislatura, de perfeccionar la normativa para manejar una emergencia que se extiende en el tiempo. Seguramente la médica separada del gabinete no debe haber incidido en esa cuestión como sí lo deben haber hecho los técnicos en Derecho pero especialmente los funcionarios políticos obligados a saber que al pueblo no se lo engaña todo el tiempo ni se lo puede obligar a renunciar a derechos esenciales en nombre de un proyecto.

El otro punto fue el último mensaje del mandatario, a través del cual comunicó que el Gobierno se está haciendo cargo de lo que sabe fueron errores. Reconoció que no es momento de especulaciones, cuestión que quienes transitan el áspero territorio de la política deben interpretar acabadamente. 

A esta altura de los acontecimientos, no se puede ocultar que las ingentes inversiones realizadas en el sistema de salud de la Provincia no alcanzan para superar el deterioro que padece, producto de años de gestión del mismo palo político que trata de pegar su escudo y sus banderas a un gobierno que nació de una alianza que lo contuvo solo en parte. Y no es el momento de justificar ese intento. Pero tampoco tiene cabida el oportunismo de ningún otro sector político.

 La prédica del Gobernador transita por otros carriles porque sabe que por delante tiene momentos más difíciles que los actuales. Asumió las culpas y pidió la ayuda de todos. Solo no puedo, fue la confesión que dejó fuera de juego cualquier proyecto sectario, como el que se venía construyendo en algunos ámbitos.

La ciudadanía está convocada. 

Salta,  09 de septiembre de 2020

Te puede interesar