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Opinion 17 de enero de 2020
Se suspendió la reunión que esperaban los intendentes de toda la Provincia desde hace diez días, cuando fue comprometida por el gobernador Gustavo Sáenz. El diálogo con el mandatario no es accesible pero todas las puertas de los despachos del Centro Cívico del Grand Bourg están abiertas para recibir las inquietudes de los jefes comunales y gestionar las soluciones.
saenz

La reunión postergada podría no realizarse en largo tiempo pese a la incertidumbre del momento actual, dominado por dificultades financieras y fuertes demandas sociales. Precisamente, el encuentro había sido propuesto tras la confirmación de la eliminación de un impuesto, que aportaba importantes recursos a las arcas municipales y se destinaba a la atención de la crisis.

Este cuadro de situación es el mejor escenario para un Sáenz químicamente puro. Su capacidad de gestión se despliega plenamente y los resultados suelen generar anuncios impactantes.

Luego que la muerte de niños wichis comprometiera a la intervención directa del propio Presidente de la Nación, se habilitaron para la Provincia  todos los canales de comunicación que el mandatario aprovecha para buscar la resolución de la extrema vulnerabilidad de los departamentos del Norte, como Rivadavia, San Martín y algunas zonas de Orán. Pero suma otros reclamos desatendidos en el último cuarto de siglo, por lo menos.

Un ejemplo fue la jornada de ayer, durante la que el Gobernador –que en el inicio de la semana había sumado un nuevo convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, cuando la mayoría de las provincias no ha suscripto ninguno- se reunió con dos ministros y logró el compromiso de la visita en los próximos días de uno de ellos. Es que hay un propósito público asumido por Alberto Fernández de cambiar el mapa de la miseria que dejó su antecesor en esa región salteña. Y de esas promesas no se vuelve sin cumplirlas.

Este jueves, el gobernador Sáenz estuvo con los ministros de Defensa y de Obras Públicos. A través del primero se reforzó el compromiso de intervención en la zona más postergada del territorio, como es Rivadavia, del Ejército Argentino, que aportará recursos materiales y humanos altamente especializados en acciones de asistencia en situaciones de extremo riesgo y carencias. 

El acuerdo con Gabriel Katopodis, que vendría a Salta, incluyó un extenso listado de obras públicas. Se trata de trabajos de mantenimiento y mejoramiento de las rutas nacionales 40, 9, 68 y 34, como así también la construcción de desagües pluviales en el Valle de Lerma y la diagramación de nuevos tramos sobre Ruta Nacional 51. Pero se afirmó la prioridad de la perforación de pozos y potabilización de agua en el departamento San Martín. 

A la personalidad de Gustavo Sáenz, expuesta claramente durante su gestión como intendente capitalino, se sumaron muchos factores que directa o indirectamente lo están favoreciendo. En primer lugar actúa la necesidad política del gobierno nacional de hacer la diferencia con un gobierno al que permanentemente cuestionó por su deshumanización y al que el propio Presidente le cargó hace 48 horas la responsabilidad de la muerte de los niños aborígenes. Esa es la Argentina que dejaron, dijo Fernández en una entrevista.

También juega a favor de Sáenz su inserción en el grupo de intendentes diferente a los del Cono Urbano, que en los cuatro años anteriores se vincularon fuertemente con el gobierno de Cambiemos y que hoy ocupan cargos en el área de Infraestructura, como los ex jefes comunales de Cañuelas y Concordia. Todo sirve, hasta su ex candidatura a vicepresidente de Sergio Massa, en 2015.

Ojalá todo vuelva.

Salta, 16 de enero de 2020

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