Epopeya

Opinion 18 de noviembre de 2019
Insertas en una región con un altísimo nivel de conflictividad, la Argentina y la Provincia se aprestan a la renovación de sus respectivos gobiernos. El cambio no entusiasma por la oxigenación de la práctica democrática sino por la urgencia de nuevas políticas para resolver problemas urgentes.
hambre argentina

A días de la asunción de las autoridades electas el 27 de octubre y el 10 de noviembre, respectivamente, no hay mayores precisiones respecto de dichas políticas; ni siquiera hay señales de los gabinetes que van a tener a su cargo la gestión de su aplicación. Pareciera el secreto mejor guardado o la incertidumbre más difícil de resolver.

De todas maneras, hay un avance más claro en el plano nacional. El presidente electo Alberto Fernández ha precisado que una de sus prioridades será erradicar el hambre en el país. Por eso, a un día de asumido, pondrá en funciones el Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, encargado de monitorear la aplicación del plan nacional que presentó durante la campaña. Y dio otro paso al elegir al diputado nacional Daniel Arroyo como ministro de Desarrollo Social.

En Salta no hay referencias a cuáles serán las primeras líneas de acción del gobierno de Gustavo Sáenz. En campaña y con referencia a la tragedia social del hambre, sostuvo que va sostener el plan alimentario que desde setiembre pasado desarrolla el gobierno local y hará lo propio con todos los planes de ayuda estatal. De todas maneras, también había dicho que desde el primer día de su gestión trabajará para que la asistencia sea la excepción, imponiendo condiciones para que exista más empleo y que sea responsabilidad de cada familia obtener su alimento

El Plan Alimentario Salteño brinda un plato de almuerzo, durante los fines de semana, a niños en 250 escuelas, centros de primera infancia y cuerpos infantiles de la Policía. En principio tiene presupuesto garantizado hasta fin de año, ya que se ha previsto una inversión de 351 millones de pesos. También se asiste a más de 5.000 adultos mayores de la provincia, en casi un centenar de centros de abuelos en el interior y de Capital. El PAS, como es su abreviatura, se lanzó casi simultáneamente a la sanción de la ley nacional de emergencia alimentaria que refuerza en 4 mil millones de pesos los recursos de la emergencia social.

El caso argentino le llama la atención al mundo por aquello que produce alimentos para una población diez veces mayor que la propia. Es el tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites y el octavo de maní, pero millones de argentinos sufren hambre.

El presidente electo dijo que el plan contra el hambre no será de un gobierno sino de toda la sociedad. "Esta va a ser la epopeya de todos los argentinos", aseguró.

El origen del problema, según expertos, está en la falta de ingresos, distribución desigual de la riqueza y –afirman las ONG’s- ausencia de generosidad. Hay países más desiguales que Argentina pero su economía es una de las más frágiles de la región, con problemas que también deben resolverse de inmediato para acotar su impacto social. Uno de ellos es la altísima tasa de informalidad, una problemática que golpea a los más vulnerables. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina advierte que la solución no pasa por mejores programas sociales, sino por una economía más participativa, con pequeños centros de producción, de reciclaje y de cuidado. 

Son recomendaciones que no deben dejarse de lado si la solución que se busca es de fondo. 

Salta, 18 de noviembre de 2019

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