Vapeadores: cómo funcionan y qué efectos tienen en el cuerpo

El cardiólogo Sebastián Schanz detalló que, aunque no hay combustión, los dispositivos siguen administrando nicotina, el principal componente adictivo del tabaco.
Sociedad05/05/2026Agustina TolabaAgustina Tolaba

En medio del avance de los llamados “nuevos tabaquismos”, por Aries, el médico cardiólogo Sebastián Schanz explicó qué es un vapeador, cómo funciona y por qué genera preocupación en el ámbito de la salud.
El especialista señaló que estos dispositivos forman parte de nuevas formas de consumo de nicotina, el principal componente adictivo del tabaco. “En medicina hablamos de nuevas formas de tabaquismo, que son distintas maneras de consumir nicotina, el elemento central que genera adicción”, indicó.

Según explicó, la nicotina actúa directamente sobre el cerebro estimulando el llamado “centro de recompensa”, lo que produce liberación de dopamina y una sensación placentera. “Cuando la nicotina ingresa por vía respiratoria, el efecto es inmediato. Es ese placer que siente el fumador al dar una pitada”, detalló.

En el caso de los vapeadores, el mecanismo es diferente al del cigarrillo tradicional. En lugar de combustión, estos dispositivos utilizan un líquido —generalmente compuesto por alcoholes— que se calienta y se convierte en vapor, permitiendo la inhalación de nicotina. “El elemento central sigue siendo la nicotina, lo que cambia es la forma en que se administra”, explicó Schanz.

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El médico también diferenció otras alternativas como el tabaco calentado, que eleva la temperatura sin llegar a la combustión, y las bolsitas de nicotina, que se colocan entre el labio y la encía y se absorben por vía oral.

Una de las principales diferencias con el cigarrillo convencional es que los vapeadores no generan combustión, proceso que en el tabaco alcanza temperaturas de hasta 800 grados y produce numerosas sustancias tóxicas. “Al no haber combustión, en estudios de laboratorio se observa una menor presencia de esos tóxicos, pero eso no significa que sean inocuos”, aclaró.

En ese sentido, Schanz advirtió que aún no existe evidencia suficiente sobre los efectos a largo plazo. “Con el cigarrillo se tardaron décadas en demostrar el daño. Con estos nuevos productos todavía falta mucho por conocer”, sostuvo.

Por último, remarcó que no deben considerarse una alternativa saludable. “No hay que promocionarlos como algo seguro. El objetivo es que no haya nuevos consumidores, ni de las formas tradicionales ni de las nuevas. Quizás puedan ser una opción para quienes ya fuman, pero no para iniciar el consumo”, concluyó.

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