
Educación

El programa “Una hora más” fue aprobado en 2022 por el Consejo Federal de Educación con el objetivo de mejorar los rendimientos en Matemáticas y Lengua. Fue un intento por corregir lo que era evidente, incluso para las empresas que buscaban mano de obra capacitada, respecto de las fallas del sistema educativo argentino. Desde los logros en alfabetización del Siglo XIX y la permanencia de la Argentina en el ranking de países escolarizados de la región, no se ha logrado frenar el descenso de los indicadores de calidad educativa. De allí la propuesta de incluir la llamada quinta hora, con la pretensión de imponer con el tiempo la jornada completa en las escuelas. Una hora más por turno significa 38 días más de clase por año y en 6 o 7 años: un año más, afirmó Jaime Perczyk, ministro de Educación de la Nación cuando en julio de 2022 la habilitó en las escuelas de Tucumán.
Salta se sumó en el ciclo lectivo 2023, cuando estaba vigente el compromiso de Nación de cubrir el 80 por ciento del gasto que implicó reforma horaria. Hasta entonces, la medida fue objeto de cuestionamientos por la falta de consenso y la necesaria discusión con docentes, autoridades y con las familias, según advertían los gremios.
Debe destacarse que las características de su implementación fue responsabilidad de cada provincia, atento a que efectivamente se trata de un área de gobierno de responsabilidad excluyente de ellas. Precisamente se criticaba desde CTERA el riesgo de profundizar desigualdades del sistema “acentuando el provincialismo en lugar de apuntalar un enfoque federal".
Algo de ello hubo y lo que destacó la ministra Cristina Fiore quien, si bien reconoció que una hora adicional de clase es siempre positiva, informó que presentaba inconvenientes logísticos que tenían los docentes y los padres. El mayor problema fue que el programa quedó sin financiamiento tras los recortes impuestos por la administración encabezada por Javier Milei y generó una deuda que el gobierno provincial tiene con un grupo importante de docentes.
Ese pasivo formó parte de gestiones que realizó el gobernador Gustavo Sáenz, quien logró incluir en un acuerdo con Nación una partida para cubrir las horas adeudadas a educadores de 264 instituciones educativas que estaban incorporadas a este programa. El objetivo que tenía esa iniciativa encontró otra salida.
Al margen de cuestiones financieras, es fundamental resolver las cuestiones de fondo vinculadas a la formación del recurso humano provincial. En principio, de acuerdo al informe ofrecido por la titular de la cartera de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología se ha decidido potenciar un programa de alfabetización que data de principios de este siglo. Este sistema -que Cristina Fiore calificó de exitoso- comenzó en 27 escuelas y se expandió a 290 este año pero se enfoca solamente en la comprensión lectora. En la última prueba Aprender se comprobó una mejora en los puntajes registrados en ese aspecto pero no explica la decadencia de este primer cuarto de siglo ni hay expectativas para superar las deficiencias en el área de Matemáticas.
La complejidad de las cuestiones que la Educación debe atender es creciente. A la alfabetización debe sumar la atención a un contexto social difícil, atravesado por la pobreza y la violencia. Además, ahora suma el impacto de la tecnología, uno de cuyos aspectos se está tratando de reglamentar legislativamente disponiendo un uso limitado del celular en las aulas.
La Educación no es una cuestión de gobierno sino de Estado. Allí la sociedad juega un rol fundamental y no debe sustraer su aporte.
Salta, 17 de julio de 2025







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