
Contradicción

La fecha está vigente desde el 2000, cuando durante la presidencia del radical Fernando de la Rúa, el Congreso sancionó la Ley 25.370, para rendir homenaje a quienes lucharon en el terreno hostil de las islas en 1982 y muchos quedaron allí, en la mayor contribución que se puede hacer a la defensa de la soberanía nacional.
A 43 años de una guerra que aún duele, la cuestión Malvinas sigue teniendo una considerable relevancia geoestratégica que justifica que la gestión diplomática se intensifique, no se abandone y se ubique en el diálogo entre la Argentina y Gran Bretaña. La importancia de las islas ubicadas en el Atlántico Sur no es un tema territorial sino que tiene fuertes implicancias geopolíticas, económicas y militares.
Los especialistas en la temática destacan -como se subraya en el informe “Malvinas: relevancia geoestratégica en las relaciones globales de poder del siglo XXI”, de la Universidad Nacional de la Plata- que el control de las islas “permite dominar el creciente tráfico marítimo a través del paso bioceánico que une el Atlántico con el Pacífico (vía estrecho de Magallanes, canales de Beagle y Drake)”. Afirma también que las islas son un punto de proyección hacia la Antártida, “reservorio del 80% del agua dulce del mundo, recurso clave en el siglo en curso, además de biodiversidad, hidrocarburos, minerales y otros”. Si el análisis es económico, las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich presentan importantes recursos pesqueros, hidrocarburíferos, minerales y metalíferos. Actualmente cuentan con la base militar más importante del Atlántico Sur, en Mount Pleasant, “representando un enclave para la proyección aeronaval, y con capacidad para desplegar armamento nuclear”.
Este escenario debe observarse en las afirmaciones del presidente Javier Milei en el homenaje que rindió hoy a los veteranos y caídos en Malvinas. Reconoció el carácter de inclaudicable del reclamo por las tierras irredentas y reforzó su compromiso de agotar todos los recursos diplomáticos para que vuelvan a manos argentinas. Para esa gestión, el mandatario consideró que la Argentina necesita “Fuerzas Armadas robustas, necesarias para defender nuestro territorio de potenciales amenazas en un contexto global de creciente incertidumbre”. Además, está convencido que “un país fuerte es un país respetado” y “no se puede llevar a cabo una política exterior desde un idealismo ingenuo e infantil”.
Esta posición no va en la misma línea de otro concepto que completó su mensaje en esta fecha, que confronta con la política que todos los gobiernos argentinos sostuvieron desde que la ocupación colonialista inglesa desprendió a las islas del territorio nacional. El presidente Milei se propuso dejar en claro que ´”el voto más importante de todos es el que se hace por los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros… Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”.
Se entendió que ese pronunciamiento es contrario a la posición nacional, que tiene un mayoritario acompañamiento internacional, de negar el derecho a la libre determinación de los habitantes de Malvinas. De inmediato se interpretó que habría un contrasentido total en un mensaje en el que se defiende la soberanía pero se apoya la autodeterminación de los colonos.
No se debe discutir la soberanía y se debe reforzar el reconocimiento a quienes pusieron su vida en su defensa. El homenaje es no seguir cometiendo errores políticos.
Salta, 02 de abril de 2025







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