Reconstrucción
No fue un tránsito solamente rápido; tuvo una inquietante intensidad, movilizó estructuras y dejó de lado el tratamiento de cuestiones importantes, como la negociación del vínculo financiero entre Nación y Provincias, que volvió a empantanarse por la caída de la recaudación y la recesión que se está instalando. La ausencia en el país del presidente Javier Milei dejó sin interlocutor a los mandatarios que tienen un cúmulo de planteos que realizar a un Ejecutivo que sigue ocupado en una desregulación indiscriminada, utilizando la delegación de facultades dispuesta un año atrás por la Ley de Bases y que está a punto de cesar.
Tan solo una semana atrás, los gobernadores acordaron solicitar una audiencia al Ejecutivo nacional. Una apretada agenda de temas comunes a todos los distritos fue acordada para transmitir a Javier Milei, quien tomó distancia de la complicada situación interna y optó por una gira por Europa e Israel, de la que el sábado volverá sólo con un acuerdo vinculado a la venta de gas producido en Vaca Muerta y el anuncio de una posible visita del Papa León 14 a la Argentina.
De todas maneras, no han cambiado las urgencias del interior en materia fiscal, que han extremado los ajustes sobre sus arcas y deben seguir cargando la merma en la obra pública y el rojo en las transferencias automáticas. Eso es lo que va a poner sobre una eventual mesa de negociaciones con miembros del gabinete una reducida representación de los gobernadores.
Los de sello peronista tienen otra carga, ya que han sido convocados a una cumbre que deberá tratar la situación del sector político atravesado por la inhabilitación de su líder a ocupar cargos públicos. Fue excluida del juego electoral y en lo inmediato le aguarda la prisión en un establecimiento carcelario o en su domicilio, con restricciones que se desconocen hasta ahora.
El vacío que deja debe ser cubierto por la dirigencia más expectante; la más cercana y leal en la medida de lo posible. No se trata solamente de organizar un partido que se quedó sin conducción, con compromisos electorales relevantes por delante. Es una estructura fracturada, cuyas partes fueron llamadas a concurrir para evitar la estocada final que podría asestar un político que niega esa condición y conduce un Estado a los fines de su destrucción. Precisamente un panorama tan desolador es un incentivo para una fuerza política que reacciona cuando se siente acorralada; tal como sucede ahora.
La unidad del peronismo supera a su líder, caída en desgracia. En esta circunstancia, el elemento ordenador es el adversario que, al decir de uno de sus principales críticos -el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela-, está desequilibrado emocionalmente.
Salta tiene un peronismo que ha perdido vigor sosteniendo un proyecto que no le reconoce esencialidad. Deberá reconstruirse para servir al gobierno que acompaña y que al igual que el de otras provincias, está atravesando severas dificultades.
Salta, 13 de junio de 2025.