Renovación
Gustavo Sáenz fue uno de los primeros en reaccionar a la renovación en la Jefatura de Gabinete y en el Ministerio del Interior, que sostienen el puente de vinculación entre las provincias y el gobierno federal. Los primeros dos años de gestión de La Libertad Avanza generaron muchas dificultades en las administraciones provinciales debido a la falta de consenso en torno de los cambios ejecutados para alcanzar los objetivos de base: equilibrio fiscal y reducción de la inflación.
El mandatario salteño mostró la voluntad política de concurrir a la gobernabilidad con un acompañamiento sin fisuras, que lo llevó a ser parte del grupo que suscribió el llamado Pacto de Mayo, convertido en la guía del tramo final del primer mandato libertario. Por ello emerge como un referente notorio, porque -pese a los reclamos ante los incumplimientos del Ejecutivo nacional- aceptó la convocatoria a un diálogo conducente a llevar adelante los propósitos contenidos en el acuerdo que ya tiene más de un año de vigencia y un avance casi nulo.
Con una amplia experiencia en materia de gestión ante los despachos nacionales para lograr soluciones para la Provincia, Sáenz está absorbiendo el impacto del reemplazo de quien fuera uno de sus interlocutores para la resolución de los planteos y uno de los que firmara el convenio para llevar adelante obras impostergables, cuyo cumplimiento es la principal demanda actual. Ello le da sustento a su pedido de que quienes los reemplacen tengan capacidad de decisión.
Los nuevos funcionarios han ratificado que su tarea apuntará a lograr las reformas prioritarias para realizar los cambios estructurales que ha prometido el mileísmo en las dos instancias electorales que ya ha atravesado. Si efectivamente son tan convenientes como se presentan, las provincias serán beneficiadas como parte esencial de la Nación; en tanto, deberán ir superando las dificultades que el cambio de reglas de juego ha generado.
Es creciente el consenso en torno a la necesidad de imponer las reformas propuestas, laboral e impositiva, en los inmediato. Pero también se hizo notar que debe efectuarse con un amplio debate, para dar cabida a la opinión de todos los sectores involucrados. Simultáneamente, debe resolverse la distribución de recursos, a través de una ley de presupuesto que limite la capacidad discrecional con la que el presidente Javier Milei maneja la masa de recursos que ingresaron al Tesoro Nacional.
Precisamente es una de las cuestiones que las provincias reclaman con la misma intensidad con la que el Ejecutivo nacional se aboca a imponer las reformas con las que se supone va a lograr la reactivación económica, que debe anotarse como una asignatura pendiente de la administración libertaria. Razones no le faltan a los gobernadores, que habían logrado acordar dos proyectos de ley para adelantarse a la definición general a través del presupuesto, aunque luego le retiraron el necesario apoyo para que avance en el Congreso. La cuestión impostergablemente debe resolverse ya que las transferencias discrecionales a provincias cayeron casi un 30% en octubre, el peor registro en dos décadas.
Las últimas elecciones nacionales mejoraron la posición política del gobernador Sáenz, que vio crecer su incidencia en el Parlamento a través de una expresión provincial. Su mayor fuerza debe ser acompañada por una gestión local y de allí que los miembros de su gabinete pusieron sus renuncias a disposición.
Se inaugura así otra instancia que puede servir para mejorar la situación de crisis, que no tapan los movimientos en el poder. Los reclamos se harán oír, especialmente sobre el cierre de un año en el que pocos han tenido buenos resultados. Un gabinete renovado podrá morigerar la conflictividad social que se insinúa.
Salta, 03 de noviembre de 2025