Ucrania III

Opinion 01 de junio de 2022 Por Guillermo Martinelli
Las guerras se saben cuando comienzan pero nunca se sabe como continúan ni menos cuando terminan.
columnas (36)

Lo que ocurre durante sus preparativos o prolegómenos muchas veces es insospechado. Si se lee como terminó la segunda guerra mundial, con un ataque fulminante de las tropas soviéticas a Berlín y la rendición de los alemanes ante los generales soviéticos, no se hubiese imaginado que unos años antes Hitler y Stalin habían firmado un pacto de no agresión. Fueron el mismo Hitler quien ordenó la invasión militar a la URSS y el mismo Stalin que junto a Churchill y Roosevelt protagonizaron el acuerdo de Yalta antes de terminar la guerra, que en acuerdo lograron triunfar como aliados.

Hoy con la guerra Rusia – Ucrania, se supo cómo y cuándo empezó, por la invasión rusa por un acuerdo de defensa con las nuevas Repúblicas de Donetsk y Lugansk, que a su vez le proporciona a Rusia detener la pretensión ucraniana de ingresar a la OTAN. Esto ya dijimos en dos columnas anteriores.

No pocos politólogos en el mundo dijeron que EEUU está en una crisis terminal como imperio y superpotencia. Es cierto que algunas señales indicaban esa posibilidad. Sin embargo la actuación que ese país despliega en este escenario mundial da pautas que utiliza la guerra sin arriesgar ni un soldado, en beneficio de un escenario occidental, más precisamente de la OTAN, que lidera con un asentimiento colaborativo sin resquemores por toda Europa, con insospechadas adhesiones a ese programa, como son Finlandia y Suecia, que abandonan una neutralidad de décadas el primero y más que bicentenario el segundo, para sumarse a esta alianza que capitanea EEUU y que significa la asistencia militar solidaria entre todos sus miembros si alguna potencia los ataca.

Con estas casi seguras sumatorias el Mar Báltico de relevancia estratégica para Rusia deja de serle amigable, ya que su costa oeste pertenece también a países ya no amigos como son Estonia, Lituania y Letonia, ex integrantes de la URSS.

Pero fundamentalmente debe leerse que la República Popular China de Economía de Mercado, está severamente preocupada por las consecuencias comerciales que está avizorando en este fortalecido “new deal” del presidente Joe Biden.

En esta situación actual, con la idea de ampliar la OTAN  ya no solo con países del Atlántico Norte sino con los del sur como Australia y con grandes progresos en ese sentido es que el avance fue categórico para que China sepa de esta nueva ruta. Defenderá Taiwán, la isla díscola de China, si es atacada. Ese compromiso público de Biden  cayó como balde  de agua fría en las preocupadas oficinas de relaciones exteriores del gigante asiático que justamente creía poder avanzar en recuperar la vieja provincia china escindida por Chang Kai-Shek desde el año 1949.

Esta guerra en Ucrania ha deparado no sólo el dolor de toda guerra sino también un escenario enriquecido con la política agresiva pero suspicaz de Biden que se vio de pronto como un líder de occidente, dispuesto a recuperar el poder de los otrora poderosos países occidentales.

Queda todavía mucha tela para cortar.

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