Misión

Opinion 11 de mayo de 2022
Con el propósito de ser protagonista del proceso de cambio de la Provincia, hace 50 años se creó la Universidad Nacional de Salta. Esa decisión fue precedida por una infatigable tarea para concretar una aspiración que la sociedad fue construyendo desde la primera mitad del siglo XX.
67891-eliminan-el-cupo-de-ingreso-para-medicina-en-la-unsa

Treinta y cinco mil alumnos, 6 facultades, 4 sedes regionales, 16 Carreras de Pregrado, 34 de Grado y 19 Posgrados entre Doctorados, Maestrías y Especialidades dan volumen a una tarea colectiva que distintos estamentos sociales fueron desarrollando con ese objetivo. La casa de estudios es la muestra que la unidad de acción permite realizar los propósitos que con la misma convicción sostuvieron varias generaciones.

Que Salta debía tener su universidad no fue tema de debate. La gran tarea se centró en acordar los caminos, mientras se contribuía a ir colocando mojones que marcaban una senda que no debía abandonarse. El primero data de la segunda década del siglo anterior, cuando apenas creada la Universidad Nacional de Tucumán en 1914, se proyectó su zona de influencia creando bajo su dependencia la Escuela Técnica de Vespucio, que empezó a funcionar en 1947. Fue acertado que se repitiera el modelo y la Provincia creara el Museo de Ciencias Naturales al que se anexó la Escuela Superior de Ciencias Naturales; el Instituto de Humanidades, con formato universitario, la Escuela Superior de Ciencias Económicas y el Instituto del Bocio, instituciones que fueron los cimientos sobre los que luego se levantaría la universidad.

La UNSa, como se la llama, refleja en su desarrollo desde esos esfuerzos iniciales la historia de la Provincia desde el punto de vista político, social, cultural y económico. Aún hoy es el espejo de una sociedad a la que trata de moldear, mientras acompaña los avatares de un país inestable pero siempre prometedor. Cuando a mediados de los años 60 se anunció la creación de la Universidad Católica, lejos de satisfacer la creciente demanda de una casa de estudios superiores, renovó el entusiasmo por impulsar el nacimiento de una universidad nacional, no confesional y regida por los principios de la Reforma Universitaria. 

El ímpetu no se redujo y al mismo régimen que se atrevió a destratar a la inteligencia argentina contenida en sus universidades, provocando el éxodo de científicos, le arrancó la ley de creación de la propia.  Fue el Movimiento Pro-Universidad Nacional de Salta, integrado por referentes de todos los sectores de la vida provincial, el que sin amilanarse ante la dureza de la dictadura militar encaramada en el poder con el nombre de Revolución Argentina, puso sus esfuerzos para convencer de un propósito 50 años después ampliamente justificado.  Cuando el general Alejandro Agustín Lanusse asumió la presidencia de facto, entendió que la decisión estaba socialmente tomada y el 11 de mayo de 1972 firmó la ley 19.633, de creación de la UNSa.

Bajo el lema Mi sabiduría viene de esta tierra, la universidad sigue empeñada en cumplir el mandato de crear y recuperar una cultura propia, con sentido nacional y regional, contribuyendo entre otras acciones a la explotación racional e integral de las riquezas minerales, a la producción del desarrollo industrial y la optimización de la tarea agropecuaria, mejorando la capacitación de los recursos humanos.

Más que en cualquier otro momento de estos cincuenta años pasados, hay una fuerte demanda de una apertura plena de sus puertas para que asista con su sapiencia a encontrar la salida hacia el progreso, sin exclusiones de ningún tipo. Es su misión para avanzar hacia su primera centuria.

Salta, 11 de mayo de 2022

Te puede interesar

Boletín de noticias

Recibí información en tu mail

Te puede interesar