Confianza

Opinion 06 de enero de 2022
Con cuestiones vertebrales sin resolver avanza la negociación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El Presidente y su Ministro de Economía expusieron conceptualmente la situación ante gobernadores que sólo coinciden en insistir sobre la necesidad de llegar a un acuerdo.
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Aunque el tema no es cercano a la cotidianeidad de los ciudadanos, la atraviesa totalmente y de allí la preocupación de los gobernantes de todo el país. La exposición del miércoles fue convocada, según lo expresó el propio Alberto Fernández, para transparentar al máximo los pasos que se van dando y para que se entienda “con total claridad” el camino que se está transitando.

No es un tema del Gobierno Nacional aunque es, en definitiva, el que deberá cerrar el acuerdo. De cómo evolucione la situación financiera dependerá qué es lo que va a ocurrir con la problemática económica y social en cada provincia. De allí la importancia del dato que expuso Antonio Marocco, quien participó del encuentro porque se encuentra a cargo del Ejecutivo; el vicegobernador dijo que hay inversiones frenadas por la falta de acuerdo con el FMI y ello llevó a la paralización de proyectos productivos perjudicando a regiones completas. Si bien le pasa a muchas provincias, en Salta impacta especialmente en la minería, a la que se viene mostrando como el motor del crecimiento en el corto y mediano plazo.

De allí la importancia de las precisiones que se desprendieron de las exposiciones del presidente Fernández y de Martín Guzmán. Tras un año de contactos para llegar a esa acuerdo, se señaló cuál es la diferencia que no se ha zanjado todavía. Los técnicos del Fondo se centran en el déficit y golpean en la línea de flotación de la política económica que sostiene la gestión del Frente de Todos. El Ministro de Economía dijo que el organismo financiero no está de acuerdo en que Argentina postergue el ajuste y siga emitiendo para financiarlo. Plantea exigencias, según explicó Guzmán, que pueden detener la recuperación de la economía. "La diferencia es un programa de ajuste del gasto real o un programa de continuidad de recuperación fuerte de la economía”, dijo al definir la encrucijada en la que se encuentra la Argentina.

La posición del gobierno desalienta las consignas de sectores del oficialismo que pretenden suspender todo acuerdo y concentrar los esfuerzos en salir de la crisis económica. El mandatario nacional advirtió que el problema de la deuda externa es muy grave, tanto con acreedores privados como con el FMI y ejercerá un fuerte condicionamiento, no sólo para la actualidad, sino también en los años venideros. Esa carga estará presente en el escenario de la política argentina en los próximos diez años, vaticinó y no ocultó que el país podría llegar a un Acuerdo de Facilidades Extendidas con condicionamientos de política macroeconómica y revisiones trimestrales del FMI en ese lapso. 

Hubo voces interesadas que mostraron otras aristas afiladas de la cuestión. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires y ex ministro de Economía del kirchnerismo, dijo que el Fondo no acepta el esquema de crecimiento y recuperación que le propone Argentina, sino que plantea un ajuste más fuerte y no está dispuesto a negociar esa salida.

Pese al panorama descripto, el mandatario nacional no abandonó su optimismo y aseguró que se va a lograr una reestructuración conveniente de la deuda de 44.000 millones de dólares y esa visión fue abonada por el vicegobernador salteño, quien cree que “hay una Argentina sólida para negociar con el FMI”. Es lo que urge porque en marzo operará un nuevo vencimiento de 3 mil millones. 

Se busca acompañamiento político para lograr la confianza internacional. También se debiera construir la confianza de los argentinos que, por ahora, están ocupado en temas personales y sectoriales.

Salta, 06 de enero de 2022

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