Paz

Opinion 31 de diciembre de 2021
El diálogo entre generaciones, la educación y el trabajo son instrumentos para construir una paz duradera. Es la propuesta de la Iglesia Católica para la celebración de la Quincuagésima quinta Jornada Mundial de la Paz, que tendrá lugar apenas comience el nuevo año.
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La paz es un tema trascendente sobre el cual reflexionar cuando se está cerrando un tiempo que fue complejo y duro de llevar adelante. A ese tiempo, que es este 2021 que está muriendo, la Iglesia Católica lo ha descripto por la propagación de  enfermedades de proporciones pandémicas, mientras se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, que lleva al empeoramiento de la tragedia del hambre y la sed, bajo el dominio de un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Es lo que dice el mensaje de Francisco, con motivo de esta celebración. 

Por estas horas, en que resulta difícil sustraerse a la tentación de los balances, no es precisamente un tema a considerar, Sin embargo, en cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido, señaló el Papa para este día instituido por Paulo VI hace 55 años cuando consideró que el desarrollo era su nuevo nombre. El actual Pontífice destacó que existe una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y un “artesanado” de la paz que involucra a cada uno personalmente. 

“Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados”, dice Francisco en su propuesta de reflexión sobre la cuestión. Y propuso tres caminos para construir una paz duradera. 

Se trata en primer lugar del diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar, ubica a la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social», sin el cual todo proyecto de paz es insustancial, dice el Pontífice en el mensaje que mañana, 1 de enero, servirá para la reflexión desde los púlpitos.  

Aunque el desarrollo tecnológico y económico haya dividido a menudo a las generaciones, las crisis contemporáneas revelan la urgencia de que se alíen. Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes. Así se plantea uno de los ejes propuestos para la construcción del diálogo intergeneracional, una de las patas esenciales para una política sana, que se ofrece como forma eminente de amor al otro, en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles.

La educación y el trabajo son esenciales para un momento de crisis económica y social que se abate sobre  el país.  Sin embargo, la cuestión del diálogo es fundamental en una sociedad como la argentina que demanda  una confianza básica entre los interlocutores, para recuperar la confianza mutua.

Como nunca antes, los acontecimientos de los últimos tiempos han demostrado que se impone tender una mesa de la que participen todos los sectores y no solo para compatibilizar intereses. Hay que lograr construir un proyecto común, pacificando los espíritus.

Salta, 31 de diciembre de 2021

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