Distanciamiento

Opinion 26 de julio de 2021
El distanciamiento social es una de las medidas sanitarias cuyo cumplimiento está en manos de los ciudadanos y lo viene cumpliendo con más o menos efectividad.
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Si no hay vacunas ni aún se ha encontrado una medicación para enfrentar el Covid, a cada uno le queda  la posibilidad de no amontonarse y portar barbijos. Pero hay distanciamientos que no tienen que ver con el cuidado de la salud y son negativos.

La Iglesia Católica salteña ha iniciado el tiempo del Milagro, una renovación espiritual que en la Provincia se realiza mayoritariamente. En la entronización de las imágenes de los Santos Patrones, el Arzobispo de Salta ocupó su homilía para demandar que se autorice la realización de una procesión que reúne a centenares de miles de personas.

Monseñor Mario Cargnello destacó frente al Gobernador que el centro de la vida del cristiano es la Eucaristía y que al igual que María, todos quieren estar al pie del Sagrario. Para quienes viven la fe como una columna que sostiene su vida, claramente interpretan la convocatoria a concurrir al templo, cualquiera sea su ubicación y en este tiempo, especialmente la Catedral. 

Otro párrafo del mensaje pastoral dejó en manos de Dios la solución del problema del hambre y exhortó a copiar el modelo de la Sagrada Familia, como base de la sociedad. Las decisiones de los Gobiernos resultaron cuestionadas con dureza con las intenciones que se plantearon para la celebración religiosa de este año. Pero también puso en manos del poder divino el fin de la pandemia ya que “la ciencia no lo sabe todo; ella anida en la inteligencia humana y somos limitados”, dijo el prelado. Su ruego apuntó a superar la situación crítica para poder realizar la procesión, que no es lo que recomiendan las autoridades sanitarias, que insisten en la complejidad del cuadro actual. Allí hay un distanciamiento entre la Iglesia y el Gobierno que no se puede soslayar, por el peso de la opinión de esa institución.

No menos preocupante es la actitud de la dirigencia política, que en este tiempo retiró su atención de la problemática económica social y se concentró en el armado de la oferta electoral. Es cierto que la experiencia que va dejando la evolución de la pandemia en el mundo indica que hay que convivir con el virus, especialmente para recomponer la actividad productiva y las del resto de los ámbitos comunitarios. 

El sostenimiento del entramado institucional es fundamental y en ese orden, el proceso electoral actual es esencial. Deben cumplirse los mandatos y definirse los reemplazos en las bancas del Congreso, la Legislatura y los sesenta Concejos Deliberantes de este distrito y dicha tarea obliga a los referentes de la política a asumir una actitud responsable, que no solo contemple la cuestión electoral. No es lo que se está observando y se promueven reuniones que no se recomiendan a ningún sector.

También allí se manifiesta un distanciamiento, que es el de la política con la sociedad. Los comicios se han convertido en una cuestión de especialistas y, lo que es peor, sirven a proyectos que no responden al interés general aunque lo hacen en su nombre.

A los ciudadanos, convertidos en electores en este tiempo, les queda la decisión de no tomar distancia de las urnas. Desde ella deben intentar contribuir a la solución de las urgencias y facilitar el planteo de salidas en el mediano y largo plazo.  

Salta, 26 de julio de 2021

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