Maria Martha, Nora y Jimena: en sus propias casas

Opinion 07 de junio de 2021 Por Miguel Medina
Hace apenas algunos días, uno de los tribunales de juicio con asiento en esta ciudad, absolvió por el beneficio de la duda a los dos imputados de la causa originada por el homicidio de la señora Jimena Salas.
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Si ese fue su grado de conocimiento, hicieron bien, porque una condena exige certezas. Próximamente, serán conocidos los fundamentos de esa sentencia, que no se encuentra firme.

La intensidad de la violencia con la que el o los autores cumplieron su designio de matar a esta joven mujer, madre de dos niñas pequeñas, impresiona tanda como la aparente naturalidad con la que esa o esas personas siguieron viviendo sus vidas, después de lo que hicieron. 

Lamenta mente, este doble homicidio no fue el primero que parce que será el último de esta saga de violencia irracional contra las mujeres, que solo será controlado cuando se actué sobre las causas que llevan a los ejecutores a actuar como lo vienen haciendo. Las nuevas leyes, decretos y resoluciones oficiales no fueron ni son suficientes. Las marchar y consignas, tampoco. 

Hace ya años atrás, el país se vio conmovido por otros dos homicidios cometidos en contra de dos mujeres jóvenes. En el año 2002, Maria Martha García Belsunce fue ejecutada a  balazos, por la espalda, en el baño de su casa de Pilar, provincia de Buenos Aries,. En el año 2006, Nora Dalmasso, fue estrangulada en la cama del cuarto de su hija, en un barrio de las afueras de rio Cuarto, Córdoba. 

Estas víctimas estaban solas en sus casas. García Belsunce murió al atardecer. Dalmasso a la madrugada. Salas, al mediodía. 

A diferencia de las dos primeras, Salas no estaba sola. La acompañaban sus dos hijas pequeñas. Ninguna de ellas podía defenderla del ataque a puñaladas, que se habría concretado en el living de su casa. 

Estas tres jóvenes mujeres argentinas tienen en común el haber sido víctimas de la violencia que se cierne en contra de muchas de ellas. Fue diferente la forma de matarlas. 

Pero lo que debiera preocuparnos a todos es que ellas también tienen en común la circunstancia que les quitaran la vida en distintos  lugares de propias casas. El lugar más seguro es nuestro hogar. Así fuimos criados y por eso lo creímos  hasta que nos empezó a pasar todo esto. 

¿Habrá lugares seguros? En su inolvidable “No te salves” Mario Benedetti nos aconseja algo por las dudas: no reserves del mundo solo un lugar seguro. 

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