Transversalidad

Opinion 27 de abril de 2021
La principal decisión política sigue apegada a la situación sanitaria en la Provincia. Se trata de la fecha de elecciones, convocadas en principio para el 4 de julio próximo, cuya concreción ha ingresado en el territorio gris de la incertidumbre.
saenz gustavo 02 09 2020

Fue el propio Gobernador, quien tiene la facultad de disponer una modificación, el que la colocó en una situación acotada por la evolución de la pandemia.

En tanto hay un cronograma electoral que sigue ejecutándose y fija para dentro de una semana el fin del plazo para la presentación de alianzas a los fines de su oficialización. Su inminencia apura los afanes de los negociadores, teniendo en cuenta que ningún partido ha expresado su voluntad de enfrentar por sí mismo las elecciones. La tarea se ha tornado más compleja por la decisión de suspender las primarias, que permitían resolver el estratégico tema de las candidaturas.

La complejidad se está manifestando no solo en la frecuencia de reuniones que ocupan a los principales referentes de los distintos espacios políticos. Son las estrategias que se despliegan para lograr un armado que convenga a los integrantes de cada alianza, primero y  a la sociedad, después, las que están generando dificultades. Un caso es la anticipación con la que actuó un grupo de partidos que debate su integración al kirchnerista Frente de Todos, que se llevó el título y lo inscribió como propio de manera transitoria.

Sabido es que la decisión de armar una coalición electoral no obedece fundamentalmente a la coherencia ideológica entre partidos. Hay otras necesidades que condicionan los acuerdos, especialmente las financieras o el reconocimiento de limitaciones para acceder a cargos electivos por la limitada inserción en el electorado debido a la propia historia de cada sector.    

La cercanía doctrinaria que permite el armado de una plataforma electoral no es una condición innegociable; por ello es que no siempre se entienden acuerdos que desde ese punto de vista casi son inexplicables. O se explican por la transversalidad.

Este concepto ha adquirido una gran relevancia en el ámbito político, no solo en Salta o en el país; en los países occidentales sus democracias están debatiendo su impacto y su conveniencia para sostener los proyectos con los que legitiman su pretensión de acceder al poder. Con la transversalidad se justifica el abandono de posiciones principistas, doctrinarias o ideológicas y se recrean justificando los acuerdos electorales, mucho de los cuales no llegan a tener continuidad política. Precisamente permiten que en cada elección se pueda revisar qué partido quedó contenido en la estructura usada en comicios y cuáles atravesaron el límite buscando el calor oficialista.

Los avatares de la recuperada democracia argentina le dan apropiado cobijo a la transversalidad, porque si bien fue un recurso para construir suficiente poder político en armados variopinto -como ocurrió con el frente que llevó a Néstor Kirchner a la Presidencia de la Nación- es ahora una necesidad ante el vaciamiento de muchas estructuras partidarias. Y esa es la tarea que hoy mantiene ocupada a la dirigencia que siente, en cada proceso electoral, que ha llegado el momento de acceder a espacios desde donde puede dar soluciones a los crecientes problemas sociales, económicos e institucionales.

Quien tiene el mayor peso en este proceso es quien no va a participar con una candidatura, aunque será el referente de varias concertaciones. Es el Gobernador, ocupado en atender la pandemia, obligado a disponer oportunamente cuándo se abrirán las urnas.

Salta, 27 de abril de 2021

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