Los cinco mensajes del FMI a la Argentina

Economía 19 de abril de 2021
La visión sobre la inflación, la recuperación de la economía, los planes del gobierno nacional y el futuro del acuerdo para refinanciar la deuda.
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Con Martín Guzmán en Europa buscando la semana pasada respaldo a su estrategia para la deuda y el gobierno nacional intentando contener con más controles la explosión de los precios en la Argentina, las discusiones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) pasaron a un segundo plano. Pero Kristalina Georgieva y los principales funcionarios del staff dejaron definiciones en las últimas dos semanas, durante la Reunión de Primavera del organismo, que por segundo año seguido fue virtual, que mostraron la mirada que predomina sobre los problemas del país y el futuro del nuevo acuerdo.

1. La inflación está suelta

Durante la presentación del panorama económico mundial del Fondo, la economista jefe del organismo, Gita Gopinath, ofreció un diagnóstico lapidario sobre la economía al indicar que las expectativas inflacionarias “no están bien ancladas” –lo que suele anticipar un mayor problema con los precios en el futuro– y todavía resta mucho por hacer para terminar de estabilizar la economía.

“Por supuesto, persisten los desafíos. La inflación se mantiene alta, las expectativas de inflación no están bien ancladas”, advirtió Gopinath, al responder una pregunta sobre la Argentina durante la presentación del informe insignia del Fondo. “Entonces, claramente hay mucho más por hacer en términos de estabilización macroeconómica. El gobierno claramente está trabajando muy duro en ello, y estamos en una estrecha colaboración con la Argentina para ayudar a construir un marco social y económico sólido”, agregó.

2. Falta un programa para controlar los precios

Alejandro Werner, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, sigue las negociaciones entre el staff y Guzmán en segunda fila. Werner es el único funcionario del Fondo que participó de las discusiones con el gobierno de Mauricio Macri y sigue involucrado, aunque en la primera línea aparecen Julie Kozack y Luis Cubeddu. Al presentar los pronósticos del Fondo para América latina, Werner dijo que la Argentina necesita avanzar en un programa de políticas públicas para domar la inflación, un reclamo compartido por varios economistas, quienes advierten que los controles de precios son insuficientes para frenar el alza del costo de vida.

“Claramente una economía con inflación elevada sí genera preocupación, y la inflación en la Argentina es elevada y ha sido elevada durante los últimos cuatro años y es un reto importante bajarla”, indicó Werner. “Y para bajar la inflación es importante llevar a cabo la implementación de un marco macroeconómico y de políticas macroeconómicas conducentes a una inflación más baja y también a medidas que ayuden a la coordinación de expectativas con respecto a un nivel más bajo de inflación”, insistió.

3. La fecha del acuerdo depende del Gobierno

Desde principios de este año, la expectativa anclada en Estados Unidos y en la Argentina es que el Gobierno prefiere postergar un nuevo acuerdo con el Fondo hasta después de las elecciones legislativas para evitar pagar el costo político de un ajuste mayor. Desde la Casa Rosada y el Ministerio de Economía niegan una postergación adrede, y prefieren, en cambio, indicar que buscan el mejor acuerdo posible y eso lleva tiempo. Guzmán puso como plazo tentativo mayo o junio, pero a la vez ató el nuevo acuerdo a la construcción de “consensos políticos”, dentro y fuera de la Argentina. La negociación no tiene fecha.

Ante ese escenario, Werner se preocupó por remarcar que el Fondo está en condiciones de avanzar “muy rápidamente” hacia un nuevo programa, y dijo que “la decisión de cuándo está mucho más del lado de las autoridades argentinas que de nuestro lado, y ellos decidirán de manera clara el entorno en el cual se toman estas decisiones cuál es el mejor momento. Si hay demoras, están en Buenos Aires. El enviado de Biden a la Argentina, Juan González, dejó un mensaje similar en Buenos Aires cuando afirmó que la Argentina determinará “dónde terminan las negociaciones con el FMI”.

Werner había dicho antes en un seminario con inversores organizado por S&P Global que la interpretación en el FMI es que el Gobierno siente que es mejor encarar el tramo final de la negociación después de las elecciones legislativas de octubre, y que parecen existir “diferencias significativas” en el oficialismo sobre el rumbo a seguir.

4. Es difícil que prosperen los pedidos de Cristina Kirchner

El Gobierno quiere mejorar las condiciones que ofrece el Fondo para refinanciar la deuda de Macri. Más plazo y menos tasa. Ese reclamo, que surgió primero del cristinismo y luego se convirtió en bandera oficial, demanda una cruzada diplomática que el presidente Alberto Fernández equiparó a la ofensiva que lanzó el gobierno de Cristina Kirchner contra los fondos “buitres”, que terminó en una declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas favorable a la postura argentina.

Prolongar el plazo del acuerdo que negocia la Argentina de 10 a 20 años –algo que debería ocurrir para todos los países, no solo para la Argentina– está fuera de la agenda del FMI. Pero este año sí habrá una revisión del costo de los préstamos del organismo. El Gobierno quiere eliminar la sobretasa que paga por haber tomado un crédito de “acceso excepcional”. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, la defendió.

“El Fondo está haciendo su revisión periódica de nuestros cargos. Y ese es el momento en que se pueden discutir este tipo de cuestiones”, respondió Georgieva.

“Hay una razón por la que el Fondo ha introducido en el pasado recargos por el acceso excepcional, y es crear un incentivo para que los países ingresen y salgan de los programas de la manera más eficaz y rápida posible. Dado que el Fondo es una institución que concede préstamos a los países la mayoría de las veces cuando se enfrentan a dificultades, eso plantea un alto riesgo y, por lo tanto, requiere que el Fondo también construya para la membresía, no para la administración, para la membresía, solidez a través de equilibrios preventivos”, indicó.

5. La recuperación será modesta

Los números duros del organismo sobre la economía argentina hablan de un rebote, cuanto menos, modesto. El Fondo mejoró casi todos sus números para la economía global, incluidos los de la Argentina. La economía se recuperará un 5,8% este año. Pese a la mejora del panorama, el Fondo prevé que el rebote se desinfle con una magra expansión del 2,5% el año próximo, y volvió a advertir por el alza del costo de vida y los desequilibrios de la economía. Guzmán cree que la reactivación será un poco más vigorosa, cercana al 7 por ciento.

A pesar de que la recuperación del país está por arriba de las expectativas de unos meses atrás, la reactivación será más débil a la de otras economías emergentes, e incluso a la de algunas potencias que pudieron desplegar más recursos para enfrentar el golpe del coronavirus, y accedieron más rápido a las vacunas aprobadas contra el virus. Para el FMI, la recuperación quedó atada a la carrera entre las nuevas variantes y las vacunas, a las que el país ha accedido con enormes dificultades.

El Fondo también advirtió por el impacto de las restricciones y la ausencia de clases América latina es la región que más clases perdió debido a la pandemia, señaló el FMI. Si la pérdida de clases no se compensa, eso genera una pérdida de bienestar futuro. Werner y su equipo indicaron que es difícil cuantificar las pérdidas de aprendizaje, pero un análisis concluyó que el ingreso de los estudiantes de entre 10 y 19 años podría ser, en promedio, “un 4% más bajo a lo largo de su vida si no se compensan los días de clase perdidos en 2020″.

La Nación

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