
Inflación

Al cierre del primer mes de un año electoral, el Gobierno Nacional anunció que habrá un reprogramación de Precios Cuidados que se extenderá hasta el 31 de marzo, dejando fuera a productos frescos y materias primas. Hasta aquí, ese programa se ha mostrado como una herramienta eficaz para la contención de aumentos de precios de productos que se compran habitualmente en supermercados; no es habitual que en el comercio minorista se lo encuentre aunque está previsto que así sea.
Para amplios grupos poblacionales son decisiones que escasamente impactan en su economía doméstica. El anuncio de la Secretaría de Comercio Interior de la Nación de que se está haciendo un análisis sobre sobre toda la cadena alimenticia para armonizar los precios, no significa mucho. Como tampoco tiene significación el índice que el INDEC informa mensualmente como la inflación de ese período; el 4% de diciembre no representa lo que una familia tuvo que invertir en más para integrar la canasta de alimentos. Un guarismo similar para enero, como anticipan consultoras privadas, tampoco será creíble.
De otra forma se debe explicar que en un país productor de naranjas se deba pagar 400 pesos por una docena. Es un producto contracíclico en el verano en una provincia que produce cítricos en invierno pero ese precio está anticipando que cuando llegue julio, apenas estará por debajo de esa cifra. Pero ya no impactará; el bolsillo estará acostumbrado a ese desembolso.
El último comunicado dado a conocer por el Ejecutivo Nacional, que indica que en el contexto actual es necesario continuar con el congelamiento de precios finales, con algunas revisiones y monitoreos, ya no despierta mayores expectativas. Como no es un problema actual, se sabe que ese tipo de medida no es eficaz para resolver el problema de la inflación; al contrario, tiene un efecto altamente negativo en el abastecimiento. Hay góndolas vacías en los sectores destinados a los productos más sensibles y de primera necesidad, que son los que supuestamente se ponen a cubierto con estas resoluciones.
La propia Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios ha reconocido faltantes en aceites, mayonesas, enlatados y galletas de empresas líderes. No pareciera que hoy pueda desestabilizar la provisión de alimentos de una familia pero es indicio de que en breve se repetirá el círculo de control de precios-desabastecimiento.
Se ha comenzado a trabajar en un acuerdo de precios y salarios pero es una estrategia coyuntural, varias veces fracasada. Las mesas que se tienden son de buena voluntad pero de desconfianza entre los sectores participantes: los empresarios y sindicatos acuerdan posturas basadas en la razonabilidad, a sabiendas que son incumplibles y el garante –el Gobierno- no es confiable para nadie.
Un año electoral tampoco es el mejor momento.
Salta, 01 de febrero de 2021







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