
En un crítico momento, el Gobierno de la Provincia llevó adelante el primer encuentro de negociaciones colectivas con los empleados públicos.


Me atrevería a sostener que las instituciones de nuestra provincia padecen una larga crisis de representatividad.
Opinión03/08/2020 Armando Caro Figueroa
En el sentido de que un creciente numero de ciudadanas y ciudadanos no se siente representado por quienes ocupan cargos ejecutivos o legislativos. Y esto que está sucediendo en el espacio público, también se constata en muchas instituciones sociales nacidas para canalizar inquietudes y construir actores en condiciones de dialogar con los poderes del Estado.
Podría insinuar una suerte de diagnóstico: La crisis de representatividad se origina en las reglas electorales que potencian a determinadas mayorías y dejan fuera a las minorías.
Como se sabe, el 40% de los votos define el 80% de las bancas en la Cámara de Diputados y el 90% de los escaños de senadores. Un fenómeno que se reproduce en el espacio de las asociaciones civiles, de los colegios profesionales, de muchos sindicatos y cámaras empresarias donde la ocasional mayoría acapara todos los cargos.
Un conocido dirigente político salteño, cuya estrella brilló en los años de 1980, me dijo: “Esto, Armando, es como en el futbol, el que gana se lleva los tres puntos”.
Si a esta idea rudimentaria y anacrónica de la democracia se suma la crisis de nuestros partidos políticos (que han dejado de funcionar como entidades de formación cívica, de formulación de programas y de control de l0os elegidos), tenemos el panorama que venimos sufriendo por lo menos desde hace más de 24 años.
Porque la mayoría que triunfa (digamos con el 40% frente a la segunda fuerza política que reúne, por ejemplo, el 35% de los sufragios) es flor y fruto del caudillismo. Hay, en nuestra cultura política y en nuestras reglas electorales, una pulsión monárquica. Los resultados electorales instituyen jefes con capacidad de disciplinar a legisladores, intendentes, concejales, auditores, e incluso altos dignatarios judiciales.
Nos hemos acostumbrado a tener gobernantes que “mandan mucho” y cuya primera preocupación es atornillarse en el sillón de Feliciano Chiclana (que detentó el poder ejecutivo en 1810) para, inmediatamente después, ajustar su maquinaria para fabricar reelecciones o imponer sucesores.
Un buen amigo mío, entrado en años, imagina que en cualquier momento aparecerá en Salta un Héroe de la Retirada que facilitará el tránsito del Estado monárquico al Estado republicano. Pero tales sueños, sueños son. Ni hay héroes ni nadie piensa en la retirada.
Si, por esos caprichos del destino, emergiera un héroe tal o un movimiento cívico regenerador de la política, le bastaría con cambiar la Ley Electoral para terminar con años de hegemonía, de caudillos y de supremacías de familias.
Esta simple operación transformaría nuestro decadente panorama político. Las diferentes corrientes de opinión, los intereses generales más diversos ingresarían en los órganos legislativos. Con lo que la Auditoria General, el Consejo de la Magistratura, el Jurado de Enjuiciamiento, el Tribunal Electoral dejarían de responder dócilmente a Los Que Mandan. Este reflejo del pluralismo social, intelectual, de género e ideológico en el seno de los poderes del Estado abriría ventanas y mentes, promovería debates y consensos y, seguramente, regeneraría la gestión pública.
A estas alturas, no sabemos cuales son las ideas que nuestro Gobernador tiene sobre este punto crucial.
Pero pronto las dudas habrán de disiparse. Y ello ocurrirá cuando el Gobernador convoque a elegir Convencionales Constituyentes para cumplir su compromiso de reformar nuestra Carta Magna.
Si esta convocatoria reproduce el régimen electoral vigente para seleccionar diputados, los que disfrutan de las mieles del Régimen que decide los destinos de Salta y de los salteños desde hace 24 años, festejarán en todas las “mesas chicas” que los reúnen un la opulencia.
Por el contrario, si el Gobernador decidiera, por ejemplo, que la elección de convencionales constituyentes se hará tomando a la provincia como un distrito único, renacerá el optimismo de los que creen y bregan por el ingreso de Salta al siglo XXI.

En un crítico momento, el Gobierno de la Provincia llevó adelante el primer encuentro de negociaciones colectivas con los empleados públicos.

Con ganadores y perdedores, el gobierno libertario logró la media sanción de la reforma laboral, la primera de un paquete que apunta a lograr cambios estructurales en el país.

El Ejecutivo Municipal dispuso auditar todas las obras públicas realizadas durante la gestión de Bettina Romero. Sobre varias de ellas hubo denuncias y registro de incidentes que las inhabilitaron con el consiguiente perjuicio para los vecinos de la Capital. Algunos casos ya están judicializados.

A poco de iniciarse, el año legislativo en la Provincia anticipa debates sobre propuestas polémicas que tratan de modificar cuestiones que oportunamente fueron ampliamente discutidas. Actualización o correcciones son las razones que sostienen iniciativas propuestas desde el oficialismo.

El verano en Salta está sosteniendo sus puntos más altos de convocatoria al descanso y el relajamiento. El Carnaval juega un rol protagónico pero deberá pujar con un clima político de igual intensidad, que absorberá la atención del gobierno provincial.

La semana cierra con gobiernos expectantes por situaciones que tendrán fuerte impacto en el devenir del país.

La organización de la Copa Argentina anunciara en las próximas horas el inicio de la venta de entradas para el partido entre Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy, correspondiente a los 32avos de final del certamen, que se disputará el 24 de febrero en el estadio Padre Ernesto Martearena de la ciudad de Salta.

La Cámara dio media sanción al proyecto que fija la responsabilidad penal desde los 14 años y ahora la decisión pasa al Senado.

Con 203 votos a favor, el oficialismo logró aprobar el tratado sin modificaciones. El peronismo votó dividido y ahora la definición final quedará en manos de la Cámara alta.

Para muchos es un día más, pero para otros es una fecha marcada por la cautela. El viernes 13 carga con un peso simbólico que combina relatos bíblicos, tragedias medievales y una fuerte influencia del cine de terror.

Durante la audiencia fueron asistidos por abogados particulares y dieron su versión de los hechos.