Ideas

Opinion 25 de junio de 2020
Las escuelas abrieron hoy sus puertas para la atención de cuestiones administrativas y se espera que a mitad de la próxima semana haya concluido la elaboración de un esbozo de protocolo para el regreso a las clases. Sin embargo, esa cercanía que marcan algunos actos solo revela que hay una distancia muy grande hacia la normalidad.
Aula-vacia

Con seguridad no habrá presencialidad masiva en las escuelas hasta fin de año y será progresiva hasta por lo menos la primera mitad de 2021. Es lo que estima el responsable de la educación de la Provincia, quien forma parte del Consejo Federal, convertido en un espacio virtual donde se reúne con sus pares de todo el país y el ministro nacional del ramo.  

La incertidumbre domina a las certezas pero se fueron fijando algunas ideas para marcar un camino por donde transitar. Una de ellas es la de encarar una vuelta reducida a clase, de la que participen aquellos que deben concluir el ciclo medio y también los que deban rendir las últimas materias para terminar el nivel terciario. En una hipótesis de máxima, podría ampliarse esta posibilidad a los que deben terminar la primaria.

Otra idea es que el retorno parcial ocurra en agosto y con un sentido de acompañamiento. Este concepto abre un abanico alentador: se podría acompañar a quienes tienen una limitación indubitable de recursos o de capacidades personales. Y si de lo que se trata es de eludir al coronavirus, las zonas rurales son propicias porque tienen escasa población y amplios espacios. 

Todo cabe en la convicción que la normalidad no será posible hasta que no se resuelva la situación de la pandemia y que ello llegará de la mano de una vacuna o de un tratamiento efectivo. El ministro Matías Cánepa aseguró que se avanzará con precisión siguiendo los protocolos que están trabajando a nivel nacional y provincial todos los pedagogos disponibles.

Los docentes, en tanto, están realizando sus aportes a través de los referentes gremiales, con excepción de los llamados Autoconvocados de la Plaza, que practican una democracia directa y han consultado a todos sus miembros. Por fuera de las mesas de trabajo tendidas por el Ministerio de Educación han logrado determinar tres ejes para el debate y el análisis a la hora de la toma de decisión del regreso a clases, según señalaron en las conclusiones de una encuesta realizada a propósito del tiempo por venir.

El temor a ser un vehículo de la circulación del virus, enfermarse y contagiar a su entorno domina a este sector. Los establecimientos educativos son ambientes de trabajo sin garantías de protección, cuando en el aula tienen Responsabilidad Civil por sus alumnos.

Las condiciones de las instituciones educativas son otra arista que debe analizarse en referencia a la infraestructura y a la falta de espacios para el distanciamiento social. También debe discutirse la capacidad organizativa y de personal para asegurar higiene y la disponibilidad de material de bioseguridad, en calidad y cantidad suficiente.

El movimiento que genera la actividad escolar es el tercero de esos ejes. El desplazamiento de docentes y estudiantes va a generar una circulación peligrosa del virus, por la concentración de personas y la modalidad del mismo. Hay que destacar que no son pocos los profesores que se desplazan entre instituciones, dentro de una misma o en distintas localidades, sean zonas rurales o urbanas.

Es alta la complejidad de la reparación del daño que en la educación viene generando el Covid 19. Demanda no solo conocimiento técnico sino un profundo afecto y comprensión por la tarea que se desarrolla en ese ámbito, que debe volcarse sin mezquindades. 

Salta, 25 de junio de 2020

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