Mitigación

Opinion 19 de marzo de 2020
Todas las actividades se están concentrando en la mitigación de la pandemia por coronavirus. Esa etapa se abrió al momento de confirmarse el primer caso en la Provincia. Su efectividad tiene un elemento imprescindible en la conducta social.
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Los organismos mundiales de salud y los centros operacionales de emergencia en todos los países del planeta  advierten que no hay vacunas disponibles y hay poca evidencia de la efectividad de posibles tratamientos. Esa situación ha generado un riesgo sobre la capacidad de cualquier sistema de salud para actuar con eficacia por lo que la decisión asumida –y en Salta fue inmediata – es el de aplicar un enfoque rápido, proactivo e integral para lograr retrasar la transmisión. De eso se trata la mitigación.

En esta etapa se trata de interrumpir las cadenas de transmisión de persona a persona, evitar una mayor propagación, reducir la intensidad de la epidemia y ralentizar el aumento de casos. En tanto, los sistemas de salud deben adecuarse para una mayor afluencia de pacientes. La clave son las medidas de distanciamiento.

La Secretaria de Acceso a la Salud dela Nación alertó sobre la gran transmisibilidad del virus y se estima que por cada persona infectada hay de dos a tres personas que pueden contraer la enfermedad. Por ello es que se necesita que la población sea consciente de la seriedad de Covid-19 y se comprometa. Se requiere un alto grado de comprensión de la población, solidaridad y disciplina para aplicar estrictas medidas de higiene personal y distanciamiento social.

Ello explica las disposiciones adoptadas de aislamiento inmediato de personas sintomáticas sospechosas o confirmadas, la suspensión de reuniones masivas, cierre de escuelas y hasta cordón sanitario de zonas residenciales con altos niveles de transmisión comunitaria. También es importante la prevención en ámbitos laborales ante la necesidad de mantener un mínimo de actividad productiva; allí se contempla el teletrabajo.

En la mitigación, la acción de los gobiernos demanda precisión para optimizar los recursos y ganar tiempo. Las recomendaciones mundiales se están aplicando en Salta, como el caso de la habilitación las unidades de atención médica para atender los casos de Covid-19, con el fin no solo de alcanzar un alto rendimiento en la atención de los afectados sino para minimizar la transmisión. En la Capital se han habilitado el Centro de Referencia Covid-19 del hospital Papa Francisco en la zona sudeste, el que funcionará en el Hospital Militar para brindar asistencia en la zona norte y en el Hospital del Milagro en zona centro.

En ese marco vuelve a ponerse de relieve la actitud individual y colectiva. Puede ser aleccionadora la imputación que el Ministerio Público Fiscal hizo al único enfermo confirmado en Salta, por no haber cumplido la cuarentena. Por otra parte, de alguna manera se debiera sumar a los vecinos de la zona sudeste a una tarea que no margina a ningún sector y no reconoce privilegios. La protesta contra la selección del hospital del lugar como centro de referencia, es insolidaria en el mejor de los casos y es miserable la actitud de la dirigencia política que la promueve.

Razonabilidad, racionalidad, generosidad, comprensión y autolimitaciones es lo menos que se puede esperar de una población que está frente a un serio peligro. 

Salta, 19 de marzo de 2020

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