Propuestas

Opinion 07 de noviembre de 2019
Virtualmente se agota este jueves el plazo de campaña electoral, aunque la veda formalmente se inicia mañana a las 8. Las pocas horas que restan ya son insuficientes para que se exponga el posicionamiento de cada candidato. Ni hablar de un debate entre ellos pero tampoco de una exposición de cada sector político.
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La experiencia del debate presidencial, realizado en dos tramos y de manera obligatoria, ha sido a un acercamiento a la necesidad que se abandonen eslóganes que no sirven para conocer fehacientemente cuál es la propuesta y mucho menos, cuál es la posición que sustentan ante los temas que inquietan, interesan y demandan los ciudadanos. De allí que ya puestos en una función electiva, no pocas veces sorprenden con sus decisiones.

Pese a que el año electoral se ha iniciado con el año calendario, el extenso tiempo transcurrido –agotador para los protagonistas y agobiante para los electores- no ha permitido tener un programa del que se haga cargo un partido o alianza y defina acciones para intervenir en los distintos ámbitos de la vida comunitaria. No hubo una confrontación de proyectos pero tampoco hubo proyectos integrales que se conviertan en compromisos que luego la sociedad pueda demandar.

De allí que al momento de tomar su decisión cada elector vinculará su realidad con la imagen que se formó de un candidato, porque conoce su historia o acción si tiene antecedentes públicos; por la proyección mediática o por referencias de su contexto. Ni en campaña se habilitaron espacios de análisis o discusiones colectivas o sectoriales, al menos.

No faltan diagnósticos; los hay académicos o fácticos que nacen de la experiencia personal o de grupo. Estos últimos con seguridad que carecieron de datos precisos, que debiera ser obligatorio proporcionar por parte de los gobiernos.

Pero sí faltan las soluciones, enunciadas como proyectos aplicables, factibles, conducentes. Se habla de una provincia mejor, de creación de trabajo, de conectividad, de atención a los más vulnerables, etc, etc. No se dice mejor que qué, según quién y nadie habla del cómo, sólo para señalar los vacíos que deja el tipo de campaña que se aplica.

Lo que no se dijo, no se anunció, no se propuso, es lo que debiera llamar la atención. Porque ningún candidato a gobernador habló de la relación federal; tampoco lo hicieron los candidatos a diputados nacionales, cuando se llevó adelante la reforma del Congreso. No se trata de anunciar cómo será la relación con el Presidente de la Nación sino de cómo se defenderán los intereses y derechos de la Provincia frente a un gobierno que es unitario en los hechos.

El ajuste fue desguazado según qué espacio político  lo mencionó. La izquierda lo hizo desde sus efectos sobre los trabajadores; otros, sobre la presión impositiva consecuente no sólo con un esquema tributario regresivo sino con un Pacto Fiscal que se aprobó en tiempos de liderazgos políticos que se diluyeron. No hubo propuestas para sacar a Salta de su debilidad fiscal. El perfil productivo, la infraestructura de servicios y la cuestión tarifaria, la recuperación del deteriorado sistema de salud, la mejora de la calidad educativa, tampoco emergieron en campaña. 

Pero se acabó el tiempo de propuestas. Se acerca la hora de la verdad.

Salta, 07 de noviembre de 2019

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