
Marginalidad

Puntualmente se apunta contra la Resolución Nº 66 de la Secretaría de Energía de la Nación, sancionada en marzo pasado, que establece la reconfiguración del sistema de transporte de gas natural, adaptando la infraestructura para el flujo desde Vaca Muerta. La decisión reduce en un 35% la capacidad de transporte para las industrias del norte, dejándolas en una situación de vulnerabilidad para este invierno.
En sendos pronunciamientos, las instituciones que representan al empresariado industrial de Salta y Tucumán advirtieron que la escasez de gas natural los coloca al borde del colapso. Destacaron la convergencia de tres factores: el agotamiento de la Cuenca Noroeste, los retrasos en la finalización de la Reversión del Gasoducto Norte y la cuestionada resolución, que se enmarca en la Emergencia Energética, dispuesta en 2022 y ampliada por decreto de la administración libertaria.
La Unión Industrial de Salta pidió la intervención del Gobierno Provincial. Ya lo hizo el de Tucumán, a través de su Ministro de Economía, planteando que la aplicación de esta medida implicaría una afectación directa de la continuidad productiva, el empleo, el cumplimiento de compromisos comerciales y la competitividad regional.
El reclamo incluye el pedido de garantías de un suministro a precios razonables, previsibles y compatibles con la realidad productiva regional. El vicepresidente de la UIS, Julio Fazio, hizo notar que contar con el gas que demanda la industria sería a costa de pagar valores que simplemente sacarán de toda competencia a la producción del norte. Es que una de las alternativas analizadas para cubrir la demanda es la importación de Gas Natural Licuado, cuyo costo sería inviable para muchas empresas porque se multiplica por nueve su valor.
“Estamos hablando de pagar gas a 27 dólares el millón de BTU cuando desde Vaca Muerta sale a 3 dólares”, señaló el empresario salteño - CEO de una de las cerámicas locales más importantes- quien advirtió que tal circunstancia obligaría al cierre de las industrias.
También se destacó que no se trata de construir un gasoducto sino de potenciar plantas compresoras, una obra inconclusa por falta de pago a la contratista. En ese orden, los industriales dieron a conocer cifras que le quitan razonabilidad a decisiones que marginan a una región que no puede superar las asimetrías que derivan de políticas erróneas. Se hizo notar que terminar la reversión tiene un costo estimado de 740 millones de dólares, pero si la obra estuviera operativa al 100%, el país ahorraría entre mil o 2 mil millones anuales por sustitución de importaciones.
La cara más dolorosa de esta crisis es que sólo en Salta hay cerca de 20 mil trabajadores vinculados a la actividad industrial. Cualquier restricción energética impacta directamente sobre el empleo, se enfatizó desde el sector empresario.
Es cierto que Argentina tiene superávit energético. No falta gas, falta la clara comprensión que el Norte también existe y no debe seguir relegado a la marginalidad por ineficiencia de la política.
Salta, 07 de mayo de 2026







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