
¿Hasta dónde nos vas a llevar, Presidente?

Uno se pregunta, con cierta angustia, qué va a pasar con nuestro país. Porque parece que, después de las elecciones, todo cambia. Lo que no sabemos es si cambia para bien o para mal. Los estudiosos, los técnicos, los economistas coinciden en que la cosa va para peor. Son muy pocos —contados con los dedos de una mano— los que dicen que va a mejorar. Y, casualmente, los únicos que mantienen ese discurso son Javier Milei, Luis Caputo y Patricia Bullrich. El resto calla, duda o se desmarca.
José Luis Espert, por ejemplo, hoy parece más ocupado en salvarse a sí mismo que en sostener convicciones. Nunca dijo públicamente si recibió o no los famosos 200 mil dólares que se le atribuyen, ni aclaró del todo su relación con ciertos viajes y personajes oscuros denunciados por Grabois. Lo cierto es que cuando tuvo la oportunidad de desmentirlo todo, se quedó callado o salió con evasivas. Y ese silencio, en política, pesa.
Mientras tanto, La Libertad Avanza atraviesa una tormenta que nadie sabe cuándo terminará. Como cuando uno viaja en medio de la nada y se topa con un temporal de viento que lo sacude para todos lados. Uno piensa: “¿Cuándo termina esto?” Bueno, al menos las elecciones tienen fecha de finalización. Pero hasta entonces, hay que resistir.
El problema es que ni siquiera parecen estar cumpliendo con lo que prometieron. El gobierno envía emisarios a los medios para “limpiar la imagen” con periodistas amigos, evitando a ciertos canales y conductores incómodos. Pero los resultados son mediocres. Lo de anoche, por ejemplo, fue un fiasco: respuestas ambiguas, nada claro, un papelón que termina haciéndolos más culpables ante la opinión pública.
En paralelo, crece la indignación por el manejo del dólar y las reservas. Se habla de un robo, de un saqueo silencioso del Banco Central para mantener el tipo de cambio artificial hasta las elecciones. Lo advirtió el propio Milei hace un año: “Estamos al borde del abismo”. Hoy ya no estamos al borde, estamos cayendo. La pregunta es: ¿hasta dónde?
Un analista lo resumió de manera brutal en un streaming muy visto: “Se están llevando todo”. Y esa es la sensación general. Que ya no queda nada. Que no hay límites. Y en ese contexto, uno no puede dejar de mirar al propio Presidente y preguntarle: ¿hasta cuándo?
Milei, hace cuatro meses que venimos diciéndote lo mismo. Reconocé lo que está pasando. Mírate al espejo. Alguna vez quisiste ser Presidente, lo lograste. Te ningunearon, te golpearon, tuviste problemas personales, tu hermana te protegió. Pero ya sos grande. Ya no podés seguir con estas cosas.
Desprestigiaste a Caputo cuando estaba con Macri y hoy es tu Ministro de Economía. ¿Qué cambió en cinco años? ¿A qué universidad nueva fue Caputo a estudiar para reformular su forma de trabajar? Ninguna. Es el mismo hombre, con el mismo esquema. Y ahora pareciera que lo están usando hasta que entregue todo, para después echarlo otra vez.
¿A quién más le vas a entregar? ¿A Trump? ¿Para que te preste plata? Pero no es plata tuya, Javier. Es plata de los argentinos. Algún día te vas a ir, y nos vas a dejar en una situación calamitosa. Se están robando todo. No puede ser que seas inocente en esto.
Quizás me digas: “Si paro ahora, pierdo las elecciones”. Y yo te respondo: Perdelas. Por favor. Un par de diputados más o menos no justifican fundir un país. Sos joven. O acá hay dos cosas: o vos estás enfermo o la sociedad entera lo está y vos sos el único normal. Porque otra explicación no queda. Lo que estás haciendo hoy, Milei, no tiene nombre.







Gimnasia y Tiro vs Central Norte: a qué hora juegan y cómo ver el clásico salteño

Jujuy ganó los 21K y Chubut los 10K masculinos en la Maratón New Balance Salta

Domingo de Ramos: Qué significa la tradición de conservar el olivo bendito en el hogar



