
Después del ataque a Evo Morales, sus partidarios ocupan un aeropuerto

Los manifestantes lanzaron amenazas al Gobierno, a quien acusan de haber orquestado el ataque que denunció el líder cocalero. Luis Arce ha rechazado cualquier implicación y ha solicitado una investigación "inmediata y exhaustiva" para esclarecer lo sucedido.
La empresa de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol) informó que el aeropuerto de Chimoré, situado en la región cocalera del Trópico de Cochabamba, fue tomado por civiles alrededor de las 14:30 (hora local) del domingo, quienes ingresaron sin autorización. Según reportes de periodistas locales a Infobae, el aeropuerto seguía bajo ocupación hasta la mañana del lunes y la protesta es de carácter “indefinido”.
Los manifestantes sostienen que la toma del aeropuerto es una defensa de Evo Morales, quien el domingo por la mañana denunció un intento de asesinato, tras recibir 18 disparos en los vehículos que lo transportaban, resultando uno de sus choferes herido.
El director ejecutivo de Naabol, Elmer Pozo, declaró en una conferencia que más de 200 personas interfirieron de manera ilegal en el aeropuerto de Chimoré, violando todos los protocolos de seguridad. Además, denunció que se usaron cartuchos de dinamita y anunció que se presentará una denuncia penal contra los responsables.
En un video difundido por Radio Kawsachun Coca, un medio asociado al ex presidente, se observa a los ocupantes en la pista de aterrizaje, donde uno de ellos advierte: “Señor ministro Del Castillo, no juegue con el pueblo, no juegue con Bolivia. Se ha metido con nosotros y esto no lo vamos a perdonar”. También se dirigió al ministro de Defensa, Edmundo Novillo, afirmando: “Nos traicionaste y esto no quedará así”.
Morales y sus seguidores han culpado al Gobierno del ataque, responsabilizando directamente al presidente Luis Arce y a sus ministros de Gobierno y Defensa. En un comunicado, la facción evista del Movimiento Al Socialismo afirmó: “No es un hecho aislado, es una clara muestra de que estamos ante un gobierno fascista que no duda en atentar contra la vida de Evo Morales, contratar grupos paramilitares, criminalizar la protesta social y llevar a Bolivia a un conflicto interno”.
El presidente Luis Arce negó cualquier implicación en el ataque contra Morales y reafirmó la necesidad de una investigación “inmediata y exhaustiva”. Algunos opositores han calificado el incidente como un autoatentado. La diputada Luciana Campero escribió en X: “Evo siempre busca, desde el rol de víctima, quedar impune. Conocemos los guiones castro-chavistas”.


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