
Pacto

Fue el 20 de febrero cuando el mandatario, en oportunidad de la presencia de la Vicepresidente de la Nación en la celebración de un nuevo aniversario de la Batalla de Salta, demandó un pacto de gobernabilidad con la Nación. Habló de la necesidad de restituir la confianza entre ambas partes y el acompañamiento a la Ley Bases, defendiendo los intereses regionales.
El mismo movimiento realizó el titular del Ejecutivo Nacional cuando convocó a suscribir el “Pacto de Mayo”. En el discurso ante la Asamblea Legislativa reunida en la noche del viernes para poner en marcha el período ordinario de sesiones del Congreso, Milei mencionó los consensos básicos de la Argentina, que debiera contener el acuerdo. Precisó 10 puntos como punto de partida para las negociaciones de las que deben tomar parte los gobernadores, además de ex presidentes y líderes políticos.
Precisamente en su propio discurso ante la asamblea provincial, Sáenz insistió en abrir “una etapa de reconciliación, de encuentro, de búsqueda de coincidencias y no de extremar posturas inflexibles, sino de privilegiar el diálogo”. No era un exhortación ociosa si se tiene en cuenta que prácticamente desde que asumió, el Presidente impuso “la política del látigo y la billetera”, al extremo que interrumpió la remisión de fondos de la provincia, cuya liberación quedó supeditada a su discrecional criterio.
Una Nación desgarrada por la pobreza que golpea a más de la mitad de la población, sumida en el caos por el abandono unilateral de acuerdos de larga data y la discutible apropiación de recursos que las provincias reclaman como propios, es el panorama que los gobernadores pretendían revertir pero encontraban la ausencia de interlocutores en el gobierno nacional. Hoy tienen la tarea de fijar posiciones frente a una propuesta que aparece como una hoja de ruta que da precisiones sobre el camino a transitar.
Algunos puntos no pareciera que generen demasiados disensos y otros no muestran desde su formulación sus verdaderas pretensiones; la mayoría son discutibles, por lo que difícilmente se acepte la propuesta a libro cerrado. Aceptar el convite presidencial no significa allanarse a los diez puntos.
Una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio, es una aspiración de muchos sectores, no solo de los políticos. La apertura al comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser una protagonista del mercado global, merece solo discusiones instrumentales pero otras demandan discusiones de orden conceptual como la reducción del gasto público a niveles históricos o el planteo de una reforma política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados.
Hay propuestas que, definitivamente, deberán ajustarse al debate de fondo que prescinde del interés libertario y busca el punto de equilibrio entre Nación y Provincias. Es como debe interpretarse la posición del gobernador Sáenz, que reivindica el diálogo sobre otras consideraciones. Es el que le da sentido a su respuesta positiva a acordar un pacto desde posiciones innegociables como la del equilibrio fiscal para el gobierno de La Libertad Avanza y la bandera del federalismo , que enarbolan los gobernadores.
La política no descansa.
Salta, 04 de marzo de 2024







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