La democracia sin igualdad no es democracia

El título no sostiene que todas las personas somos iguales.
Opinión05/05/2023 Santos Jacinto Dávalos

democracia

En realidad todos somos distintos. En las mismas familias, con los mismos genes, observamos desigualdades. Algunos tienen más inteligencia corporal y corren cien metros en menos de diez segundos. Otros encuentran puertas y ventanas donde otros solo ven paredes. Otros tienen inteligencia musical o literaria. Otros tienen una aguda capacidad de análisis y pueden predecir hechos futuros. Esta desigualdad es provechosa pues nos permite el crecimiento para el bien, o para el mal cuando se trata de obtener ganancias a costa de la destrucción de la naturaleza o cuando se crean armas letales.

El problema que plantea la columna es que en el proceso de selección de quiénes nos deben conducir, debe existir una proporcionalidad que permita que los contendientes puedan tener acceso a la opinión de sus votantes de un modo más igualitario. Esta igualdad debe extenderse a los resultados. La igualdad de representación de mujeres y hombres es posible. Los chilenos lo lograron con un sistema que en la última elección constituyente permitió que se integrara con 177 hombres y 176 mujeres. La chilena es una igualdad de resultados. Pero también debe lograrse igualdad de alternativas. En Bolivia, sistema que no me convence, los jueces son elegidos por voto popular. Pero absolutamente todos tienen la misma oportunidad de ser elegidos. No intervienen los partidos políticos, ni los sindicatos ni las corporaciones financieras o económicas. Es el Tribunal Electoral el único que realiza propaganda electoral, limitándose a hacer conocer el curriculum de cada candidato. Con este sistema la igualdad de oportunidades es absoluta.

Debemos repensar nuestras instituciones. Son la causa de nuestro atraso. Un  gobernante no debería ser presidente o gobernador por más de dos veces y escalonados.

Debemos instalar la revocatoria de mandatos y la aprobación de las reformas constitucionales por referéndum, como en Chile. Debemos elegir los organismos de control por votación de la ciudadanía. Así lograríamos una independencia que ahora no tienen y podrían controlar la corrupción

LA DEMOCRACIA SIN IGUALDAD NO ES DEMOCRACIA

Comencemos con los partidos políticos. Tanto la Constitución Nacional como la salteña solo permite candidatos de los partidos políticos. No existe, como en Chile, candidaturas individuales o grupales. Pero los partidos no solo pueden presentar listas de candidatos. Están obligados por la ley a formarlos políticamente y a prepararlos para la función pública. Esto no se cumple. Las elecciones internas son una parodia. El ejemplo más claro es el Partido Justicialista de Salta, donde estoy afiliado. Por lo general son siempre los mismos los conductores. Y así se anquilosan y desaparece el debate productivo.

La herramienta electoral de la democracia, los partidos políticos, ya no nos sirve y consecuentemente, no hay democracia sin el protagonismo de los elegidos por la constitución para llevarla a cabo.

Si consideramos a las elecciones como la democracia, nos equivocamos, pues los resultados, especialmente en Salta, no solo no son inequitativos sino insultantes. Una mujer entre 23 senadores. Menos del ocho por ciento de la población tiene doce senadores y el resto once. ¿Es esto democracia? La elección de constituyentes de 2003 culminó en un empate técnico. Sin embargo, el sistema electoral, que siempre juega a favor del gobierno, concluyó con 38 constituyentes para el oficialismo y 22 para la oposición.

No podemos hablar de igualdad democrática cuando candidatos muestran su efigie egregia en cartelones de dimensiones catastróficas y otros carbón y tiza. Hay límites legales para la financiación de las elecciones, pero la justicia no hace cumplir estas normativas. Una candidatura financiada por las grandes corporaciones, el crimen organizado o el presupuesto, desiguala tanto, que es como hacer pelear un dogo argentino con un salchicha. Nos demos cuenta. Pensemos. Hablemos con nuestro entorno. Nos organicemos para achicar la brecha.

La falta de una planificación demográfica, que permita salud, educación y trabajo, es la que obliga a la migración campo ciudad. Pero las ciudades crecen, y el campo está cada vez menos poblado. Sin embargo, es el voto del interior el que prevalece. El voto citadino es un voto minusválido.

Antes votaban solo los hombres importantes. No así las mujeres ni los esclavos ni los que cumplían funciones subalternas. Así se votó en el Cabildo Abierto del 25 de Mayo de 1810.

Con la ley Sáenz Peña, que instituyó el voto secreto, universal y obligatorio, comienza la democracia moderna en Argentina, que concluye con el voto y las candidaturas femeninas en 1952. El voto de la mujer y del hombre valen lo mismo. ¿Por qué en Salta una senadora y 22 senadores?.

Hoy el voto del pobre vale igual que el del rico. El del patrón igual que el del empleado. En los hechos no es así. La igualdad del voto ordenada en la Constitución Nacional no se cumple, por ello una pequeña minoría de senadores domina el Poder Legislativo y una sola mujer es senadora.

A comienzos del siglo veinte, el voto podría considerarse igual, pues los medios tecnológicos que inducen la voluntad no existían. Era muy importante el boca a boca. Hoy, con los algoritmos e Internet, pueden orientar nuestro voto sin que nos demos cuenta. Los ricos pueden utilizar estos artificios, pero el pobre no. ¿Es esto democracia? El voto de los ricos es cualitativamente mucho más importante que el de los pobres.

La brecha cualitativa del voto se achicaría considerablemente si tuviéramos en Salta instituciones de democracia participativa eficientes, y no como ocurre con el referéndum que depende no de la voluntad de los electores sino de sus representantes, el Poder Legislativo.

Desde 1983 recuperamos la democracia, pues dejaron de gobernar los militares. Pero cualquier estudio demuestra que desde entonces estamos en una constante declinación de nuestros indicadores socio económicos. Esto demuestra que el sistema representativo y el de partidos políticos inoperantes, son obsoletos. Más aún, nos perjudican.

Sigo las actividades del CLUB POLÍTICO ARGENTINO, integrado por mujeres y hombres estudiosos, con trayectoria. No observo entre ellos corruptos. ¿Por qué no pueden ellos, que son capacitados, presentar una fórmula presidencial?

Debemos abrir un debate profundo sobre nuestras instituciones. En especial en Salta donde hemos oscilado entre la representación proporcional, la ley Sáenz Peña, y la nefasta ley de lemas. Hoy, las listas colectoras, son una falsificación de la democracia y una prueba evidente de que los partidos políticos no cumplen su función.

En quince días renovamos todos los cargos de conducción de nuestra Provincia. Creo que debemos conocer el listado completo de los candidatos. No nos dejemos guiar por el criterio del frutero, que nos muestra su mejor producto en la parte superior. Veamos que hay abajo. Si hay algún candidato que incumpla con sus deberes parentales, sea corrupto, vago, insolidario, inservible o sin preparación para el cargo, no vote a la lista. Si el candidato a la intendencia cree que su función es alumbrado, barrido y limpieza y aplicar multas por mal estacionamiento, no los vote. Un buen intendente hace suyos todos los problemas de la comunidad. Los de su jurisdicción los resuelve atinadamente y los que dependen de otros debe ser un gran gestor, y pedir el apoyo comunitario cuando exista irrazonabilidad en el orden nacional o provincial. Este criterio es extensible a los gobernadores.

 Los salteños hemos dado un gran paso adelante, al acotarse el número de elecciones sucesivas y la importantísima prohibición de que la familia suceda a los conductores políticos. Pero nos falta mucho para volver a ser una democracia republicana.

No vote a quién le prometa el paraíso. Argentina debe transitar por un largo purgatorio donde la educación, los valores, la eficiencia, la honestidad, la solidaridad y el patriotismo nos permitan arribar a una nación más justa. Yo, particularmente, votaría a quién me ´prometa sangre sudor y lágrimas y me explicara por qué.

Nosotros somos el cimiento de la argentinidad. Si los cimientos no son sólidos, cualquier movimiento nos derrumba la casa.

No nos olvidemos nunca que la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y POR EL PUEBLO.

Te puede interesar
EDITORIAL 18-06

Cimiento

Opinión18/06/2026
En un tiempo de baja calidad institucional de la democracia argentina, el Congreso se apresta a estrenar la moción de censura. Es un recurso incorporado a la Constitución Nacional en la reforma de 1994.
ChatGPT Image 18 jun 2026, 12_46_05 p.m.

Los salteños asesinados en la Plaza de Mayo

Jorge Villazón
Opinión18/06/2026
Este es un  pequeño relato sobre una gran  tragedia. Lamentablemente no es recordada y poco conocida por los más jóvenes y, también,  por los que debieran tenerla en cuenta y no lo hacen.
Frase 1920 x 1080 Mundialista

Deuda

Opinión17/06/2026
A 205 años de haber perdido a su principal líder, la lucha por los intereses del interior sigue siendo necesaria. Fue planteada por el General Martín Miguel de Güemes, quien empardó esa misión con la propia gesta por la libertad de una nación en ciernes.
El homenaje a Güemes (1)

El homenaje a Güemes

Julio Raúl Méndez
Opinión17/06/2026
Entre nosotros lo hacemos con una fiesta particular. Es el caso de una fiesta patriótica de fuerte arraigo y de notable participación popular.
EDITORIAL 16-06

Reclamos

Opinión16/06/2026
Con indicadores económicos que informan de leves mejoras en algunos sectores y de la sostenida caída de otros, las demandas coinciden en una reforma estructural que está pendiente.
Lo más visto
Recibí información en tu mail