Opinión Antonio Marocco 27/03/2025

Horizonte y memoria

Se cumplió un nuevo aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. El hecho de que aquel episodio haya inaugurado la etapa más oscura de la historia moderna argentina no puede quedarse en el enunciado ni en la pancarta. No alcanza con la efeméride de los manuales escolares o las publicaciones efímeras en las redes sociales.

Si el horizonte señala el destino que la sociedad se propone, la memoria alerta sobre aquellos lugares a los que no es recomendable volver. Por eso, tener un horizonte y tener memoria es importante. Y el ejercicio de la memoria debe ser tan activo como el ejercicio de mirar hacia adelante. No es una apreciación mía, es la marcha de la historia. 

En Salta fue muy movilizante. Al igual que en Plaza de Mayo y en todo el país. Las calles se llenaron como hace tiempo no se llenaban por un 24 de Marzo. Daría la impresión de que algo de todo lo que está pasando empujó a millones de personas de todas las edades a exhibir su compromiso activo con la memoria.

Marcharon los viejos, a quienes no se la contó nadie porque la vivieron en carne propia. Junto a ellos los hijos de la democracia, los que vieron llegar la primavera y libertad sin fijador. También dijeron presente los más jóvenes, incluso muchos estudiantes secundarios. Es falsa la generalización acerca de que las nuevas generaciones sean todas libertarias. 
A muchos chicos que nacieron después del 2001 sus padres se encargaron de contarles cómo se vivió aquel estallido social cuyas esquirlas aún estremecen. Los que se asustan cuando se cae la app Mercado Pago no saben lo que fue el corralito… y eso que todavía no existían las estafas ponzi digitales ni la industria cripto.

En determinados momentos de la historia se imponen causas lo suficientemente grandes como para interpelar a las mayorías por encima de sus diferencias, son los momentos en los que empiezan a gestarse los cambios sociales. Algo de eso está empezando a marcar el pulso y el clima de época. Esta vez, el Nunca Más sonó más fuerte que las internas partidarias y los debates historiográficos. Es similar a lo que empezó a ocurrir con los jubilados recientemente; o como lo que había ocurrido cuando la clase media salió a defender las universidades públicas.

Hay causas que afortunadamente siguen siendo transversales al espíritu ciudadano de la mayoría de los argentinos, de todo el país y de toda extracción social. Todavía hay principios valiosos que nos unen aunque no siempre nos pongamos de acuerdo sobre las mejores formas de defenderlos. La libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades, por ejemplo. La sociedad democrática suele discutir mucho, y rara vez logra un consenso mayoritario sobre los mejores caminos para alcanzar sus ideales a futuro, distinto resulta cuando estos mismos ideales enfrentan una crisis presente y concreta. En esos momentos la sociedad deja de discutir formas y figuritas y sale a la calle a defenderlos. Lo que pasó con la marcha del 24 de Marzo reafirma esa tradición.

La memoria en la Argentina late presente. Más que nunca, Nunca Más.

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