Fortaleza

Opinion 03 de mayo de 2022
Comenzó a dilatarse el proceso judicial que tiene al arzobispo de Salta Mario Cargnello como uno de los acusados. Fue denunciado por las monjas carmelitas descalzas del convento San Bernardo, por supuesta violencia de género y debía participar de una audiencia judicial que quedó suspendida. Su ausencia está debidamente justificada.
EPICOPADO

Cargnello es uno de los quince Arzobispos convocados a la 120° Asamblea del Episcopado Argentino, junto a 81 Obispos titulares y auxiliares y medio centenar de invitados, entre ellos el Nuncio Apostólico. Las deliberaciones comenzaron ayer en la localidad bonaerense de Pilar y se extenderán hasta el viernes. Consecuentemente, la jueza de Violencia Familiar y de Género María Carolina Cáceres Moreno, deberá esperar para realizar una nueva convocatoria y fijar otra fecha para la pericia psicológica ordenada para el Arzobispo.

En este caso no se debe mirar bajo el agua. La cumbre episcopal es un encuentro que se prepara con antelación al igual que su temario. Los jerarcas de la Iglesia Católica fueron llamados a profundizar el camino Sinodal que se viene realizando a la luz del proceso al cual ha convocado el Papa. 

Pero en la semana van a realizar una reflexión y renovada lectura de Fratelli Tutti, la  tercera Encíclica de Francisco firmada en Asís el 3 de octubre de 2020. Su línea directriz es la que marcó el eje de la homilía de la misa de apertura de la Asamblea, que estuvo a cargo del titular de la Conferencia, el Obispo de San Isidro Oscar Ojea. La encíclica plantea la fraternidad y la amistad social como los caminos indicados para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, con el compromiso de todos: personas e instituciones. A través del documento, Francisco propone acciones concretas para restaurar el mundo y superar los males generados por la crisis de la pandemia, que provocó una crisis sanitaria, económica, social y política.

En su homilía, monseñor Ojea cuestionó el contexto nacional y mundial reticente al diálogo y afecto al monólogo, que se observa. ”En la escena nacional todo es controversial. La primacía de las emociones y las pasiones divide familias y amigos. En este clima se hace muy difícil pensar y escuchar”, reflexionó el obispo. El individualismo hace que la agresividad crezca sobre todo en épocas de crisis, advirtió.

El cuadro descripto seguramente no le resultó ajeno al titular de la Iglesia salteña, envuelto en un conflicto judicial que, al estar de lo que va conociéndose –pese a la exhortación a las partes y a sus abogados a no hacer declaraciones públicas- supera la violencia de género, grave de por sí. Un vocero de la institución describió una situación de lucro con la fe, en la que su actuación está limitada. 

Ajeno a esa cuestión puntual pero ubicado en el marco de tensiones internas e incertidumbre que genera la profundización de la crisis social y la mirada dirigencial y de los gobiernos puesta en 2023, en la misa de apertura de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina, su presidente echó mano a un relato evangélico para describir acciones que instalan la mentira, excitan al pueblo y provocan la violencia que se identifica en los desencuentros de la realidad política.

Son los momentos que demandan instituciones fuertes. En medio de escándalos, la Iglesia no se ve con la fortaleza que se exige.

Salta, 03 de mayo de 2022

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