Defensa

Opinion 30 de julio de 2021
Preocupan situaciones que evidencian conductas de riesgo para quienes incurren en ellas y para la comunidad en su conjunto. Desde aquellos que desaprensivamente se desprenden de los residuos que generan, arrojándolos en espacios públicos, a los que violan disposiciones destinadas a controlar la expansión de la pandemia, hay una variada gama de comportamientos que deben atenderse.
Juan Esteban Romero

Por su impacto, que se refleja en un elevado número de muertes evitables, el incumplimiento de las restricciones dispuestas en torno de la emergencia sanitaria y la reticencia a la vacunación debe convocar a la reflexión de toda la comunidad. El último caso hecho público en torno de esta cuestión, seguramente marcará un hito en la evolución de los contagios de coronavirus.   

El ministro de Salud Juan José Esteban informó hoy que el salteño que dio positivo para Delta rompió la burbuja y hay 20 aislados. Se trata de un ciudadano que había regresado de Europa y en el primer testeo realizado en Ezeiza dio negativo por lo que mantuvo contacto con familiares, hasta que un posterior PCR confirmó el Covid positivo, que ahora se verificó en su grupo íntimo y puso bajo estricto control a su línea de relaciones.

No puede señalarse al paciente como una persona mal intencionada; ni siquiera puede tachársela de irresponsable. Estuvo confundido y puso a prueba el sistema de control del movimiento de personas, especialmente de aquellas que provienen de zonas de alto riesgo sanitario. Tal es el estatus de la Argentina, por lo que en Europa se obliga a quienes provienen del país a una estricta cuarentena; a todas luces, no es un trato recíproco y lo que se temía, ha comenzado a verificarse. Un caso es la provincia de Córdoba, donde a la fecha se registraron ya 17 casos de una variante de intensa expansión, al punto que una escuela fue puesta en aislamiento.

A este dato, se agrega lo que también se advirtió en esta jornada. El ministro de Gobierno y miembro del COE, Ricardo Villada, dijo que hay preocupación porque el proceso de vacunación se volvió lento y el Comité de Emergencia quedó obligado a adoptar todas las medidas que permita el Derecho para convencer sobre la necesidad de inmunizarse, sin tornarlo en obligatorio.

Corresponde al Gobierno revisar todas las acciones que están conduciendo a esta apatía y desinterés. Quizás deba ser más estricto con la propia dirigencia política que se ha lanzado a conquistar el voto ciudadano, sin consideración de las limitaciones que el hombre común debe respetar y, en no pocos casos, autoimponerse en defensa propia.

En ese plano surge el concepto de Responsabilidad Social, entendida como el compromiso que tienen las personas en beneficio de la sociedad. Es una virtud o valor, dicen los sociólogos, que permite a cada uno o a grupos que comparten intereses comunes convertirse en colaboradores y desde su ámbito, contribuir al desarrollo de sociedades responsables.

Generalmente se piensa en responsabilidad social en términos económicos y en relación al ambiente. Pero la pandemia ha puesto al mundo frente a la obligación de un cuidado esencial, que demanda solidaridad y generosidad. Hay países cuya extrema pobreza expone a la población a la posibilidad de contagios pero también están aquellos cuya población puede ejercer su libre albedrío y cuidarse protegiendo también a los otros. 

Es la sociedad la que puede, en este tiempo, dar una lección a su dirigencia asumiendo la responsabilidad que parte de ella abandona. La vacuna contra el Covid no debe ser una opción y los cuidados básicos de higiene, distanciamiento y barbijo, mantenerse como la primera línea de defensa. 

Salta, 30 de julio de 2021

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