Expectativas

Opinion 01 de junio de 2021
En poco más de quince días –pandemia mediante- Salta podría ser escenario de una cumbre de gobernadores que, junto al Presidente de la Nación, cerrarían acuerdos importantes para avanzar hacia la morigeración de inequidades que condenan a la región del Norte Grande. Los mandatarios de diez provincias han definido cuáles son las líneas de acción que se deben transitar para terminar la repetida historia de anuncios y nulas realizaciones.
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Los diagnósticos sobreabundan y no niegan que existen asimetrías estructurales que se deben corregir ahora cuando todo está dado vuelta por el tránsito de un virus que mostró la fragilidad de estructuras económicas y modelos de crecimiento que venían soportando desigualdades. En ese marco encajó una idea que estaba envejeciendo arrumbada por la ineficiencia de una dirigencia que encuentra en el cortoplacismo su realización. La reactivación de un proyecto integracionista que se conceptualizó en la década del 70 y se concretó con el retorno de la democracia en la figura de un Norte expandido sobre el territorio de diez provincias genera expectativas que toman cuerpo en proyectos de ley y acciones definidas.

Precisamente fue al término de la quinta asamblea del Consejo Regional de Gobernadores del Norte Grande, realizada a través de un concurrido zoom en el último viernes de mayo, que se conocieron cuáles son las intenciones sobre las que se vienen trabajando en esta primera mitad del año. 

El último intento por resolver el problema de una región tan prometedora como postergada fue el llamado Plan Belgrano. Fue presentado en 2015 en plena campaña electoral de Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación y lanzado apenas asumió. Se describió como un plan social, de producción e infraestructura para reducir la desigualdad y promover el crecimiento económico en el Norte de Argentina. El repaso de sus objetivos estratégicos retrotraen a un tiempo de promesas inquietantes como la pobreza cero y en una misma canasta se acomodaron la igualdad de oportunidades, la inversión en infraestructura y la lucha contra el narcotráfico. Tenía una definición categórica: el Plan Belgrano debe contribuir a alcanzar la competitividad sistémica del Norte de la Argentina.

Intacto, el propósito sigue siendo el que se va a sostener a través de un conjunto de proyectos que han ordenado los gobernadores del Norte Grande conducidos por el de Chaco, Jorge Capitanich y que tienen como objetivo ratificar por ley ante el Congreso de la Nación de un programa de desarrollo para el Norte Grande, que debe incluir la constitución de una Unidad Ejecutora Central y un listado de obras estratégicas estructurales a ejecutarse en un plazo de 20 años con la determinación del financiamiento necesario. Esas obras deben concurrir a la ejecución del Corredor Bioceánico Norte, a la construcción de acueductos, de redes de fibra óptica, de gas, de cloacas, obras eléctricas de baja, media y alta tensión, de infraestructura escolar, sanitaria, vial y viviendas. Como el de Maurico Macri, es un programa que implica una reivindicación histórica para el Norte Grande. 

En lo inmediato, y allí están centradas las expectativas, se trata de lograr una redistribución de subsidios. Hacen falta 7 mil millones de pesos para volcar sobre asimetrías marcadas que necesitan un tratamiento específico; el transporte de pasajeros está a la cabeza.

El momento de los anuncios será el 17 de junio en el marco de la recordación del Bicentenario de la muerte del Gral. Güemes. Si el Covid no lo permite, será el 28 de manera virtual. Pero será. 

Salta, 01 de junio de 2021

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