Qué alteraciones genéticas descubiertas por científicos agravan al COVID-19

Salud 18 de diciembre de 2020
El estudio, que involucró a 2244 pacientes de Reino Unido y fue publicado en la prestigiosa revista Nature, ayuda a los científicos y médicos para elaborar nuevas estrategias en los tratamientos en personas con coronavirus grave
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Uno de los últimos estudios científicos de relevancia sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 revela que las personas que tienen alteraciones en genes relacionados con el sistema inmunitario presentan un riesgo más alto de sufrir formas graves de COVID-19, al destacar las variantes genéticas relacionadas con el desarrollo de enfermedades potencialmente mortales en pacientes con coronavirus.

El estudio, que involucró a 2244 pacientes de Reino Unido y fue publicado en la prestigiosa revista Nature, ayuda a los científicos y médicos para elaborar nuevas estrategias en los tratamientos en personas con COVID-19 grave y sugieren que algunos fármacos ya existentes que podrían ser útiles para tratar a estos pacientes críticos. Pero fundamentalmente, la investigación busca desentrañar uno de los grandes misterios de esta pandemia: por qué el coronavirus afecta de manera tan diferente a distintas personas, con cuadros que van desde la infección asintomática hasta la muerte.

“Este es un artículo increíblemente interesante que aclara por qué algunas personas tienen un mayor riesgo de que una infección leve se convierta en una enfermedad potencialmente mortal. Es interesante que al menos uno de los genes SNP (polimorfismos de un solo nucleótido, la mutación genética que están explorando) a los que se hace referencia aquí es más común en personas de origen indio y africano, lo que concuerda con la observación de que las personas de estos grupos étnicos tienen un mayor riesgo de tener un mal resultado por COVID-19”, explicó el doctor David Strain, profesor clínico senior de la Universidad de Exeter y presidente del Comité de Personal Académico Médico de la Asociación Médica Británica, que analizó el paper difundido.

“Sin embargo, una de las principales limitaciones de este estudio es que intentaron excluir a las personas que previamente habían dado positivo por coronavirus. Idealmente, para diferenciar entre aquellos con susceptibilidad a una enfermedad grave, todos los controles también habrían estado expuestos al Coronavirus, y estaríamos comparando a los que dieron positivo pero solo tenían una enfermedad leve con los que fueron hospitalizados. Actualmente, las implicaciones de esto son limitadas. Estos datos son útiles para predecir aquellos que están en riesgo, sin embargo, la mayoría de nosotros no sabemos cómo son nuestros genes. En un futuro próximo, sin embargo, el interés adicional puede surgir de una mayor comprensión de lo que hacen estos genes. El conocimiento de lo que hacen puede generar mayores oportunidades para desarrollar tratamientos futuros. Por ejemplo, el gen TYK2 está asociado con las respuestas inflamatorias que se sabe que causan la ‘tormenta de citocinas’ que es responsable de la muerte de los pacientes más jóvenes que contraen esta afección, agregó el experto.

“El otro área de interés es la asociación entre un predictor genético de adiposidad (obesidad) y malos resultados. Esto sugiere que la asociación puede ser de origen genético, por lo que las medidas de estilo de vida para abordar la obesidad pueden no ser beneficiosas si esto representa una predisposición más que un efecto de la obesidad en sí. Los propios autores destacan los sesgos en las poblaciones que inscribieron en el estudio y sus comparadores, sin embargo, esta es una consideración importante en el futuro”, remarcó Strain.

Infobae

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