Septiembre

Opinion 01 de septiembre de 2020
Comienza este martes un mes que institucionalmente es muy significativo.
presupuesto

Según la Constitución Provincial, en dos semanas debiera ingresar a la Legislatura el proyecto de presupuesto para el período fiscal 2021; será el primero preparado por la gestión del Gustavo Sáenz pero el segundo que administra, aunque haya sido una prórroga del último que gestionó el gobernador anterior. Y será la oportunidad para conocer hacia dónde pretende que vaya la Provincia.

Desde una gestión de obras públicas desarrollada en el principal municipio salteño, el mandatario llegó con casi el 54% de los votos a la titularidad del Poder Ejecutivo, doblando lo obtenido por su inmediato seguidor. Encabezó una alianza que se integró como él mismo describía con todos los que quisieron entrar cuando decidió “abrir las puertas y el corazón a los que quisieran participar”. Y quizás ello haya sido una de las claves de su éxito porque no hubo mucho más para arrastrar los sufragios. Otra fue su convicción sobre a dónde quería ir y dónde no.

El punto donde está parado a ocho meses de su juramento no fue su propia construcción. El vértigo de hechos precipitados por la pandemia del coronavirus no permite echar culpas por lo que debió ser y no es. Es cierto que apenas irrumpió la tragedia sanitaria pareció alcanzar uno de sus propósitos, que fue el de superar la grieta que alinea las pretensiones de los principales grupos políticos pero no fue la unidad de trabajo que buscaba. La tensión aliviada en el arranque del aislamiento, está retornando en la etapa del distanciamiento social.

Pero apenas se ha transitado un primer tramo que se ocupó en atender emergencias aún no resueltas; están en pie los problemas que afectan a la gente y que el Gobernador enumeró en su discurso de asunción como la pobreza, la falta de empleo, la inseguridad y la falta de oportunidades para los jóvenes, Todo aguarda ser atendido para lograr una Salta mejor, donde todos tengan las mismas oportunidades. Una Salta justa y solidaria, dijo entonces.

Con la pandemia en franco desarrollo y un año electoral en ciernes, en la cámara legislativa más numerosa se ha comenzado a manifestar cierto malestar en la convivencia en el seno de la alianza gobernante. Se expresa en ciertas disidencias respecto de prioridades de gestión para optimizar el manejo de recursos escasos y necesidades crecientes.

La colisión ha comenzado a prepararse entre sectores de diferente extracción política que son el sustento de la gestión de Gustavo Sáenz pero también entre diferentes generaciones de dirigentes. Es así que puestos ante el desafío de reactivar la economía, los hay quienes demandan audacia e inteligencia para administrar pocos recursos. Con la mirada en la pospandemia demandan “políticos capacitados con una mirada diferente y con una formación que permita dar oportunidades para volver a arrancar”, como expresara el joven diputado Lino Yonar, de Rosario de Lerma enrolándose entre “los responsables de empezar a forjar un futuro diferente. 

Setiembre marca el inicio del último trimestre del período ordinario de sesiones, que será intenso a la luz de proyectos girados por el Ejecutivo, especialmente para allegar recursos a las alicaídas cajas públicas y de los distintos bloques para preparar el próximo escenario electoral, como los que buscan derogar las PASO y el voto electrónico. Pero ninguno tendrá el carácter ordenador del proyecto de presupuesto. Será la primera formulación de políticas públicas, como nunca imprescindibles.

Salta, 01 de setiembre de 2020

 

Te puede interesar