Imprecisión

Opinion 20 de mayo de 2020
Siguen emergiendo problemas provocados por el aislamiento impuesto por la pandemia del COVID-19. Uno muy complejo es el que afecta a las salas maternales, cuya naturaleza las ubica dentro del sistema educativo pero son tratadas como empresas cuidadoras de niños, tal como las habilita el gobierno municipal. Hoy están al borde de su desaparición, dejando a centenares de familias desprovistas de un servicio imprescindible.
sala maternal

Sin actividad desde el momento mismo en que se dispuso el cierre de actividades educativas por el coronavirus, estas salas no encuentran modo de sobrevivir sin un tratamiento especial que tenga en cuenta todas sus particularidades. La mayoría de ellas son emprendimientos encarados por profesionales de la educación inicial, que tienen vocación docente en la mayoría de los casos más que un talento empresario para sostenerlos. Sin ingresos sus días están contados, dijeron este miércoles en una movilización realizada ante el Centro Cívico del Grand Bourg, sede del Poder Ejecutivo Provincial.

Al exponer la profundidad de su crisis, los propietarios de salas maternales han explicado que el Ministerio de Educación las toma como empresas del rubro Comercio e Industria, atendiendo a la categorización municipal para el pago de tasas. Como contribuyentes de AFIP y de la Dirección de Rentas, tienen las excepciones de los servicios de Educación.

La imprecisión las ha dejado al margen de beneficios que se están gestionando para acompañar el tránsito por el confinamiento. El propio ministro Matías Cánepa ha confirmado que se tramita ante el Gobierno Nacional la asistencia financiera para cubrir el 50% de la masa salarial docente privada pero se excluye a la que pagan las llamadas “guarderías”. La oferta realizada a través del gobernador Gustavo Sáenz es de un crédito a tasa cero pero sin reapertura de actividades, porque deben acoplarse al calendario escolar.

Frente a la zona gris que ha quedado en evidencia por el confinamiento, los responsables del servicio que prestan las salas maternales han reivindicado su condición de educadoras. Han cuestionado la actitud del gobierno de desconocer la importancia de la formación desde la primera infancia. Han denunciado como grave que no se valore a la educación inicial desde el jardín maternal, que no es un lugar donde se guardan niños sino un ámbito donde se enseña y aprende,  en base a proyectos altamente especializados.

Los expertos señalan a la sala maternal como una institución educativa que atiende las necesidades biopsicosociales de los niños entre los 45 días y los 3 años, y tiende al desarrollo integral de la personalidad. Especialmente destacan que no se limita a cuidar niños, sino que ejerce una acción educativa planificada, sustentada en principios pedagógicos de actualidad y con métodos que responden a las características y necesidades vitales de los pequeños.

Su importancia crece cuando se tiene en cuenta que en la vida actual, constituyen un elemento esencial para las familias en la que los padres trabajan y no hay adultos que pueden hacerse cargo de los niños en edad pre escolar. Por ello es que estos jardines no solo atienden las necesidades vitales de alimento, higiene y cuidado sino que favorece el crecimiento y desarrollo del bebe como sujeto pensante.

Con el paulatino retorno a la normalidad, las madres trabajadoras están amparadas por una licencia que les permite permanecer al cuidado de los niños. Y se preocupan porque se tornan más vulnerable en un marco de precariedad laboral.

Urge resolver la imprecisión que genera un vacío legal sobre un servicio esencial.

Salta, 20 de mayo de 2020

Te puede interesar