Reflexiones de cuarentena: La oportunidad para reflotar el deseo de aprender

Opinion 19 de mayo de 2020
A raíz de las consultas recibidas, las inquietudes se nos presentan a diario, considero que es muy importante profundizar nuestro trabajo tomando el criterio de la posibilidad y no de la obligación.
Educacion Cuarentena

Por Roxana Celeste Dib (*)

Hace años, se llamaban deberes a las actividades prácticas porque eso es lo que representaba, un deber, una obligación, el estudiante tenía que rendir cuentas de lo que hacia fuera de la institución educativa.

Pensar que sólo existe esa única fórmula de aprender o hacer un seguimiento del aprendizaje de nuestros alumnos en su hogar es ilógico, la realidad nos enseña y ha enseñado que nunca hay una única forma de hacer las cosas. Desde esta nueva perspectiva, considero que lo que tenemos que trabajar son aquellas actividades que refuercen lo aprendido. De esta manera, el docente desempeña y profundiza su rol como facilitador de aprendizajes. Si yo planteo el rol docente preocupado únicamente por lo que se considera que se tiene que aprender, voy a estar pendiente de los resultados, no del proceso ni la calidad del mismo.

Entonces, lo principal es hacer propuestas que involucren a toda la familia, para eso tengo que trabajar con la realidad, realidad que propicie el desarrollo de la curiosidad, las emociones, los juegos, lo lúdico, éstas son propuestas innovadoras y permite reflotar el deseo por aprender en los niños, no ya para responder lo que pide un docente, sino porque verdaderamente estoy motivando a ese otro a que acceda al aprendizaje. Para esto, también se vuelve necesario conocer cuáles son los intereses de nuestros alumnos y, a futuro, permite generar proyectos que involucren diferentes actores de la comunidad educativa. Algunos docentes lo hacen posible y permiten que este alumno, en su hogar, con su familia, pueda desarrollarse y aproximarse al conocimiento desde una lógica acorde a su edad e intereses.

Estas reflexiones las comparto para afianzar un acercamiento en la relación profesor-alumno y mantener el vínculo con el otro. Desde lo emocional, enseñar y aprender no se puede pensar jamás sin un encuentro con el otro. Registrar cómo estamos trabajando, compartir nuestras experiencias con los colegas, ponerlo en común y ponerlo en valor, tiene como propósito conocer como nuestros niños se acercan al conocimiento en este contexto de aislamiento preventivo.

Esto nos permite generar una memoria pedagógica colectiva, tener un registro de lo que vamos trabajando con los alumnos, de lo que van produciendo, aprendiendo y cómo los acompañamos como docentes. Es importante que se puedan recuperar y emplear estos registros para trabajar con los aprendizajes basados en proyectos (ABP), ya que a través de éstos proyectos se pueden articular distintas asignaturas, conocimientos de otras áreas, experiencias de otros colegas.

Finalmente, es importante también que entendamos que acudimos a la virtualidad en virtud de una emergencia, coincido en que no existe la escuela a control remoto. Es necesario que dimensionemos y reconozcamos los límites de esta modalidad, no convertimos las casas en escuelas.

Enfoquemos nuestra prioridad en consolidar capacidades y competencias sin perder la calma, sepamos establecer vínculos donde el alumno despierte el deseo de aprender, se encuentre con la familia, repensemos nuestro rol, consideremos ser docentes facilitadores. Trabajar con colegas de la provincia y del país, es pensar juntos, trabajar por un federalismo educativo, consensuando una modalidad de trabajo desde el criterio de la posibilidad y no desde la obligación. 

Es necesario ser conscientes y estar a la altura de las circunstancias, que este tiempo construyamos e innovemos, junto a los alumnos y sus familias en todas sus conformaciones, las modalidades que mañana servirán para mejorar los aprendizajes en la Escuela.

(*) Secretaria de Gestión Educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Salta 

 

Te puede interesar