Precios

Opinion 08 de enero de 2020
Tras intensas negociaciones, el gobierno peronista ha logrado relanzar el programa de Precios Cuidados. Son productos que integran la canasta familiar y el listado muestra una amplia gama de opciones. No representan los precios más bajos del mercado pero sí constituyen un marco de referencia respecto de la razonabilidad de su valor.
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La presentación realizada ayer generó un análisis importante porque permite poner la atención en una cuestión relevante, que es el grupo de productos que constituyen una base de consumo al que se debe acceder y cuya ausencia da cuenta de una mala calidad de vida. No solo se trata de precios, sino de una plataforma que también señala qué y cómo se conforma ese consumo común a todos los grupos sociales.

Uno de los aspectos importantes del debate tiene que ver la oferta de este programa. Especial hincapié se hizo de la participación de las primeras marcas, que se vincula a  la calidad de los productos. Cuando el consumo cae, las empresas desarrollan estrategias para no perder su lugar en el mercado y otras aprovechan esas circunstancias para consolidar su inserción. Se ha visto que productores de líneas de renombre, sacan otras marcas de menor calidad para no afectar el prestigio de las que están impuestas pero tampoco perder a los clientes. Otras fidelizan su cartera, presentando opciones de menor precio pero también de menor peso o capacidad.

Vale al respecto recordar la polémica que generó la ahora Vicepresidente de la Nación quien, desde su banca de senadora, había criticado la proliferación de marcas Cuchuflito y Pindonga en un programa creado durante su gobierno, como una herramienta para contener la inflación. Sus expresiones generaron cuestionamientos y taparon el propósito de Cristina Fernández de cargar las tintas sobre la decadencia de la situación económica y social del país por la gestión de Cambiemos. 

Pero también advirtió la aparición falsos alimentos, como aquellos que no señalan con claridad que no son lo que el consumidor cree que son. Uno de los casos emblemáticos  es el de un producto a base de lácteos, agua y otros ingredientes, que aporta menos nutrientes que la leche, que es el producto original. 

En el listado actual se ha cuestionado que se hayan incorporado gaseosas y bebidas alcohólicas, como vino y cerveza, cuando se está tratando de mejorar la calidad de la alimentación, afectada no solo por la crisis que condena al hambre a un importante número de argentinos sino por malas prácticas alimenticias. En esa línea, también se cuestionó la escasa oferta en cortes de carne y en frutas.

Respecto del programa que estaba vigente, los precios negociados contemplan aumentos significativos en algunos productos, aunque hay rebajas en otros. En la cuestión se debe atender que no son precios bajos sino cuidados; esto es, son valores que indican una probada razonabilidad en su imposición. Hay ofertas en los supermercados de productos de marca reconocida a un precio inferior.

Queda pendiente llevar el acuerdo a la mayor variedad de bocas de expendio. Especialmente se debe incluir al comercio de barrios, a los que recurre la población con mayores necesidades.

Hay que considerar que se trata de un programa que exige una activa participación social en el control. Es el reaseguro de su cumplimiento.

Salta, 08 de enero de 2020

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