IA y chicos: las recomendaciones de UNESCO para familias y escuelas

El organismo advierte sobre privacidad, contenidos inapropiados y desinformación. En N&N, Facundo Sagarnaga analizó el rol del acompañamiento adulto.
Ciencia & Tecnología04/09/2026

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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes y, junto con sus posibilidades educativas y creativas, también plantea nuevos riesgos vinculados con la privacidad, la seguridad y el acceso a información confiable.

En un informe sobre el impacto de estas tecnologías en la infancia, UNESCO advierte que las herramientas de inteligencia artificial pueden ser útiles para aprender, crear y acceder a nuevos recursos, pero también pueden exponer a los chicos a situaciones que requieren atención y acompañamiento.

Entre los principales riesgos aparecen la recopilación y utilización de datos personales, la exposición a contenidos inapropiados y la posibilidad de recibir respuestas falsas, sesgadas o incorrectas.

El organismo también pone el foco en cómo son diseñados estos sistemas y advierte sobre la necesidad de que contemplen específicamente los derechos y necesidades de niñas, niños y adolescentes.

El tema fue abordado por Facundo Sagarnaga en N&N por Aries, donde analizó los desafíos que plantea el avance de la inteligencia artificial y el rol que deben asumir los adultos frente a estas nuevas herramientas.

Uno de los puntos centrales es que el acompañamiento no debe limitarse solamente a prohibir o restringir el acceso. También resulta necesario generar espacios de diálogo y ayudar a los chicos a comprender que las respuestas producidas por una inteligencia artificial no siempre son correctas ni neutrales.

En ese sentido, la educación digital aparece como una herramienta fundamental. Saber qué información se comparte, reconocer posibles engaños, identificar contenidos dudosos y entender de manera básica cómo funcionan estos sistemas son parte de las habilidades necesarias para un uso más seguro.

La expansión de plataformas capaces de responder preguntas, escribir textos, producir imágenes o colaborar con tareas escolares volvió cotidiano un debate que hasta hace pocos años parecía lejano.

El desafío que plantea UNESCO pasa, entonces, por aprovechar las posibilidades educativas y creativas de la inteligencia artificial sin descuidar la protección de la privacidad, la seguridad y el bienestar de los chicos.

En ese escenario, el acompañamiento de las familias, la educación digital en las escuelas y la responsabilidad de las empresas que desarrollan estas tecnologías aparecen como tres factores centrales.

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