
Deepfakes: Qué son y por qué siete de cada diez víctimas son mujeres
Ivana Chañi
Las deepfakes son imágenes, audios o videos falsos creados o manipulados con inteligencia artificial para hacer parecer que una persona dijo o hizo algo que nunca ocurrió.
Durante su columna en N&N por Aries, el especialista en comunicación digital Facundo Sagárnaga advirtió que este fenómeno ya tiene un impacto directo en la vida privada, la democracia, las infancias y, especialmente, en las mujeres.
El análisis surgió a partir del caso que involucra a estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, donde se denunciaron imágenes sexualizadas generadas sin consentimiento.
Sagárnaga calificó el hecho como “totalmente lamentable” y sostuvo que exige la intervención de toda la sociedad, en particular de comunicadores, instituciones, Justicia y plataformas digitales.
El especialista citó datos de la organización Chicos.net, difundidos por Chequeado, según los cuales siete de cada diez víctimas de deepfakes son mujeres. Para Sagárnaga, ese número permite entender que no se trata solo de una herramienta tecnológica, sino de una nueva forma de violencia de género digital.
En ese sentido, remarcó que las deepfakes sexualizadas suelen utilizarse para atacar, disciplinar o silenciar a mujeres, especialmente cuando se trata de periodistas, militantes, activistas o personas con exposición pública.
También recordó el caso de la periodista Julia Mengolini, quien denunció la circulación de imágenes sexualizadas falsas generadas con inteligencia artificial. Según el especialista, este tipo de situaciones muestran cómo la tecnología puede ser usada para dañar reputaciones, vulnerar derechos y ejercer violencia simbólica.
Sagárnaga planteó que la responsabilidad no debe recaer solamente en quienes generan y difunden estos contenidos, sino también en las plataformas que permiten crear, alojar o comercializar ese material.
“Hay que criminalizar a los usuarios que cometen estos delitos, pero también regular a las plataformas”, sostuvo.
El especialista destacó que la Unión Europea ya avanzó en medidas para prohibir sistemas de inteligencia artificial que permitan generar deepfakes sexualizadas, y consideró que esa experiencia demuestra que la regulación es posible.
Además, advirtió que las deepfakes no solo afectan a personas individuales, sino también la confianza pública. “Lo que antes era evidencia se transformó en un foco de duda”, explicó, al señalar que hoy una imagen o un video ya no alcanzan por sí solos para confirmar que algo es verdadero.
Sagárnaga también alertó sobre el impacto en las infancias, especialmente en niños pequeños que pueden tener dificultades para diferenciar ficción y realidad ante contenidos falsos cada vez más verosímiles.


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