Opinión Ernesto Bisceglia 01/06/2026

¿Quién está más loco, Milei o los argentinos que lo votamos?

Somos cada vez más los argentinos que pensamos que hemos votado a un estulto como presidente de la Nación. Porque cada vez más, Javier Milei, hace méritos para que pensemos así.

Somos cada vez más los argentinos que pensamos que hemos votado a un estulto como presidente de la Nación. Porque cada vez más, Javier Milei, hace méritos para que pensemos así. Su modelo personal es la desmesura, el exabrupto, sus diálogos con perros muertos, su visión mesiánica de sí mismo viéndose como un “Moisés liberador” y tal vez por eso nos ha llevado a los argentinos a vagabundear por el desierto. Esto último es preocupante porque Milei, siempre dijo que en “Cuarenta años vamos a ser una potencia”, el mismo tiempo que Israel caminó buscando la Tierra Prometida. 

Pero si algo hay que reconocerle a Javier Milei, es que nunca ocultó estos delirios. La televisión mostró siempre su mirada descentrada y sus insultos. Jamás ocultó su procacidad con metáforas lindantes en amoralidades. Desde siempre supimos que para él el Espíritu Santo ladraba. Nos habló de que vender órganos y niños no era una aberración sino un acto de libre mercado. De que contaminar el medio ambiente era algo benéfico para la economía y otras barbaridades similares. 

Llegó a la Presidencia diciendo exactamente lo que pensaba y siendo exactamente quien era. No hubo engaño. No apareció una mañana convertido en profeta. Y millones de personas vimos todo aquello y sin embargo concluimos que era la mejor opción disponible para gobernar el país. 

Para millones de argentinos, aquel personaje extravagante parecía una alternativa más razonable que la continuidad de un sistema político agotado por la corrupción, la inflación y el fracaso.

Entonces la pregunta ahora cambia de dirección: ¿Está más loco el hombre que prometió soluciones extraordinarias o la sociedad que esperando soluciones extraordinarias y lo ha votado?

Desde Hipólito Yrigoyen, los argentinos venimos buscando un líder que ordene el sentido teleológico del país. La experiencia peronista demandó casi un siglo y también fracasó. Con Raúl Alfonsín pensamos que volvíamos al camino de la democracia y el progreso y tampoco anduvo. Menem nos defraudó, el kirchnerismo terminó decepcionando incluso a muchos de sus propios seguidores y allí, apareció Milei. Y seguimos esperando... esa vieja tentación nacional de buscar un salvador continúa vigente. 

En el medio, algunos generales tocados por un mesianismo católico quisieron refundar el país y terminaron refundiéndolo. Y a pesar de todo, una parte importante de la sociedad continúa dispuesta a creer. 

A la luz de estos antecedentes, hoy tenemos que preguntarnos con seriedad si acaso el extravío mental de Milei no es una anomalía sino un síntoma.

Porque el problema no comienza cuando aparece alguien que asegura tener respuestas para todo. El problema comienza cuando una sociedad deja de confiar en sus instituciones y vuelve a depositar su destino en una sola persona.

Quizás Milei sea muchas cosas. Pero antes que un fenómeno individual, parece ser el espejo de una vieja costumbre argentina: la necesidad permanente de esperar que alguien venga a resolver desde el cielo aquello que no logramos resolver en la tierra.

La locura de Milei puede ser un problema político. La necesidad argentina de fabricar mesías, en cambio, parece un problema histórico, cultural y mucho más profundo.

Tal vez la respuesta a la pregunta inicial sea la más incómoda de todas: quizás Milei no sea el loco de esta historia. Quizás sea simplemente el espejo. -

Te puede interesar

La independencia se defiende todos los días

La independencia también se juega hoy en la capacidad de decidir sobre los recursos, sostener el trabajo y evitar que el endeudamiento se convierta en una forma de supervivencia.
 
 

Milei y Malvinas: Bla, bla, bla, bla, bla…

Hay asuntos que merecen el mayor respeto. Malvinas es uno de ellos.

Respuesta

Hasta las 9 de la noche habrá un país expectante por una cadena nacional presidencial. No es el mensajero lo que atrapa sino el tema, que el propio presidente de la Nación calificó como el más apreciado por los argentinos: la causa Malvinas. No hay trascendidos sobre el contenido por lo que se anticipa es solo una encadenamiento de dichos en distintos escenarios.

Desarrollo inmobiliario: ¿podrán los actores ejecutar la política que plantea Sáenz?

Salta busca consolidar un escenario que atraiga inversión privada para generar empleo y vivienda, con reglas claras, previsibilidad, seguridad jurídica y trabajo conjunto con el Estado.
 
 

Señores, no es pecado vender el Milagro como producto cultural y turístico. El pecado es no promocionarlo

Señores, no es pecado vender el Milagro como producto cultural y turístico. Pecado sería tener una de las manifestaciones de religiosidad popular más extraordinarias de América Latina y condenarla a ser conocida solamente por quienes ya saben que existe.

Presión

Los gobiernos provinciales están sometidos a una intensa presión, que comienza en los cambios introducidos en la relación fiscal y política con la Nación. A poco de iniciarse el último trimestre del año, se suma la expectativa que genera un proceso electoral en ciernes.