Opinión Mario Ernesto Peña 27/10/2025

Ganaron una elección; nada cambió

La Argentina atraviesa una etapa de pérdida de soberanía y dignidad nacional, pero hay que confiar en que la convivencia democrática siga garantizando el derecho a pensar distinto.

Yo tengo una versión que di esta mañana y me cayó tan mal… porque, claro, ahora me cargan con Milei. Dicen: “¿Y ahora qué vas a decir, Mario, después de un año de pegarle a Milei?”. Bueno, lo sigo diciendo: todo lo que sostuve durante este tiempo lo mantengo.

Ganó Milei, sí. Sacó el 40%, y los que somos anti-mileístas sumamos el 60%. Pero, de todos modos, fue un gran triunfo del señor Milei y su gobierno. Ni ellos mismos, creo, lo esperaban.

Yo me mantengo en todo lo que dije. Creo que es un hombre que ha entregado el país. Lo que ocurrió es un hecho transitorio, el resultado de una elección, nada más. Felicito a todos los que lo votaron convencidos de que hacían lo mejor para la Argentina. Pero yo no lo creo.

No voy a desdecirme, no voy a cambiar mi pensamiento, porque estoy convencido de lo que pienso.

Tampoco puedo dejar de reconocer que ganaron una elección, y lo que estaba en juego era justamente eso: una elección. Ganaron. Y la gente que lo votó tiene derecho a festejarlo. Pero, desde mi mirada, esto es un suicidio colectivo. Y por eso no lo voté.

Seguramente, el que sí lo hizo, piensa que a través de Milei el país será un éxito dentro de algunos años. Está en su derecho. Yo no le voy a decir que no sabe pensar. Simplemente, pienso distinto. Los que ganaron, los felicito. Ojalá nos lleven al éxito que imaginan.

Yo no creo. Creo que nos vamos a pique. Creo que ya no tenemos más gobierno nacional, que hemos perdido la soberanía y hasta la dignidad como país. Eso es lo que pienso, y me la banco.

Estamos en democracia. Quien piense distinto tiene todo el derecho de hacerlo y de festejar si siente que debe hacerlo. Para mí, no fue un día de alegría, tampoco de tristeza. He pasado tantas elecciones que aprendí que el mundo sigue, cambia, y siempre habrá nuevas oportunidades para que las ideas que uno defiende encuentren su lugar en el Estado.

Hoy, como ayer, todos tenemos que levantarnos y trabajar. Nada cambió.

Si usted tiene un familiar discapacitado, seguirá enfrentando las mismas dificultades. Si necesita llevar a alguien al Garrahan y no lo pueden atender, le seguirá pasando lo mismo. Si usted cree que no se robaron nada en los casos de corrupción, siga creyéndolo y sea feliz. Yo, en cambio, creo que sí, que se lo robaron todo. Y si eso es lo que queremos como país, yo no lo quiero.

Pero quien lo quiera, adelante, amigo. Tenemos que seguir trabajando juntos. No sé si ya no hay más grieta o si debe haberla. Lo cierto es que tiene que haber gente que piense distinto, porque si todos pensáramos igual, viviríamos en una dictadura, donde solo se hace lo que decide uno.

Acá todavía tenemos el derecho a pensar distinto. Y en una elección, alguien tiene que ganar.

A los que ganaron, mis felicitaciones. No comparto en absoluto su triunfo, pero sí comparto y celebro el triunfo de la democracia.

Porque si pudimos votar en paz, sin incidentes, entonces algo hemos aprendido como argentinos. Aunque no haya sido del lado que uno quería, eso también es un paso adelante.

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