“Comer también es una forma de gestionar emociones”
En diálogo con Vale Todo por Aries, la coach ontológica y atleta fitness Valentina Yudi analizó cómo las emociones y las experiencias de la infancia influyen directamente en los hábitos alimentarios. Desde su formación en neurociencias y bioneuroemoción, la profesional explicó que muchas conductas relacionadas con la comida tienen un origen emocional y no siempre responden al hambre real.
“La bioneuroemoción busca entender que nuestra conducta tiene un trasfondo más profundo. Muchas veces comemos por ansiedad, tristeza o costumbre, y no porque tengamos hambre”, señaló.
Yudi recordó que desde pequeños aprendemos a asociar la comida con premios o castigos. “De chicos, si te portabas bien te daban un caramelo, si te iba bien en el colegio te llevaban a comer una hamburguesa. Entonces crecemos con esa idea de que la comida está ligada al afecto o a la recompensa”, explicó.
La especialista también mencionó el rol de las madres en la primera etapa de vida: “Cuando un bebé llora, muchas veces se le ofrece alimento sin saber si realmente tiene hambre o si necesita otra cosa. Desde ahí, el ser humano aprende a gestionar sus emociones por vía oral”.
Por eso, Yudi destacó la importancia de revisar la relación emocional con la comida en los procesos de transformación personal. “Cuando alguien quiere cambiar su cuerpo o su alimentación, primero tiene que mirar qué emoción hay detrás. No se trata de contar calorías, sino de preguntarse desde qué lugar estoy comiendo”, subrayó.
Finalmente, invitó a reflexionar sobre el equilibrio y la conciencia alimentaria: “No hay alimentos buenos ni malos. Lo importante es conectar con el placer y el bienestar sin culpa. Comer también puede ser una forma de amor propio, si lo hacemos con conciencia”.
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