Banderas
Precisamente el domingo 17 de agosto se rinde homenaje a la memoria de quien es considerado el Padre de la Patria, el general José de San Martín. Sus ideas políticas siguen teniendo fuerza y las sostuvo sin claudicaciones durante toda su vida, a la que puso en juego por la libertad y la integración del continente americano.
Su formación se enraíza en las ideas que dieron fundamento a tres revoluciones que impactaron en el mundo: la inglesa de 1688, la americana de 1776 y la francesa de 1789. Son principios que sostuvieron su lucha que atravesó con su acción militar y su vigilancia cívica durante buena parte del Siglo XIX, cuando la Argentina y el resto de las naciones latinoamericanas se erigieron como tales, liberándose del dominio español.
Puede observarse que sus logros no se alcanzaron en el corto plazo, ni le provocaron la satisfacción de alcanzar metas circunstanciales o inmediatas. Aunque todo era urgente no tomó los atajos del facilismo y enfrentó las dificultades con la convicción de un ideario innegociable. No hizo pactos espurios ni sacrificó sus ideales en aras de tener el poder. Su pensamiento se fundó en un trípode: libertad, derecho y justicia.
Siempre se sintió un instrumento para que el pueblo alcance esos valores y sobre ellos construya su vida.
Militar virtuoso, también fue un líder que no sintió que la conducción de los grupos que lo acompañaban desde la acción o el pensamiento debía consagrarlo como un gobernante indiscutido. De allí que luego de dejar la lucha por la independencia reconoció haber cumplido la promesa hecha a los pueblos que fue liberando, que incluía dejar a su voluntad la elección de los gobiernos.
Formado en las ideas del liberalismo, a José de San Martín pertenece la frase que señala que "Los hombres de todos los gobiernos están sujetos a las mismas pasiones y debilidades, pero, en resumen, el mejor gobierno no es el más liberal sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen". Transcurrían tiempos muy difíciles y pese a la independencia que pretendía consolidar, proponía a los hombres del Congreso de Tucumán, una monarquía que coadyuve al éxito de su campaña libertadora.
La propuesta se explica en el estado en que se encontraban las provincias que ansiaban construir una nación. Sabía que no era posible "en el fermento horrible de pasiones existentes, choque de partidos y mezquinas rivalidades”.
Ciento 75 años han transcurrido desde su fallecimiento pero hay propósitos sostenidos en su lucha que deben atenderse. “Divididos seremos esclavos”, decía, con la certeza de que se estaba insinuando un nuevo poder dominante: el capitalismo.
A casi dos siglos, hay muchas situaciones que el genio sanmartiniano visualizaba y que no se han resuelto. Especialmente la necesidad de resolver diferencias sectoriales, cuando se juega el destino del país todo.
Hay que levantar esa bandera.
Salta, 15 de agosto de 2024