Responsabilidad

Opinion 11 de enero de 2023
Con setenta casos informados oficialmente por las autoridades sanitarias de la Provincia, la supuesta existencia de un brote de salmonella en Salta ha repercutido en el Congreso de la Nación. El control del problema fue destacado como una cuestión clave de la gestión local, poniendo en evidencia que no hay carencias fundamentales para un control eficaz.
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A través del área de Coordinación Epidemiológica se reconoció que la cuestión vinculada a las enfermedades transmitidas por alimentos es de larga data y constituye actualmente un tema prioritario en la agenda de trabajo. El coordinador, Francisco García Campos, reveló que hay investigaciones y se hacen trabajos interdisciplinarios para determinar dónde cortar la cadena de propagación. De ahí el control de múltiples aristas de factores intervinientes como el agua, los alimentos y su manipulación, que a la luz de los resultados se ha manifestado como insuficiente.
Hay una certeza: a partir de los análisis realizados se ha determinado que no hay salmonella en el agua de red. Sin embargo, la aclaración respecto de la intervención del Instituto Malbrán y del Instituto Nacional de Alimentos, en el perfeccionamiento de técnicas de filtrado del agua, la relativiza. 

En una Cámara virtualmente paralizada, la diputada nacional por Salta Virginia Cornejo presentó un proyecto de resolución para solicitar que el Poder Ejecutivo Nacional de cuenta si se encuentran plenamente informados de los casos de salmonella en la provincia de Salta y en el resto de las provincias del NOA. La intención no pareciera ser solamente informativa.

La política sanitaria es facultad exclusiva y excluyente del Estado provincial aunque hay un campo de colaboración y coordinación con su par nacional.  En el proyecto solicita saber si “se ha comunicado el Gobernador o el ministro de  la Provnicia con autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, para comunicarles y solicitarles asistencia relacionado con este grave problema, como lo califica.  Y avanza a determinar si existe algún plan de contingencia para frenar, contener y resolver esta posible epidemia de salmonella, pidiendo detalles del mismo.

En sus fundamentos, la legisladora del PRO denunció que los funcionarios del área de Salud  han mostrado en los medios “una débil preocupación por los efectos y la gravedad de la posible epidemia de salmonella”, informando meramente que se monitorean los casos. Aprovechó la circunstancia para cuestionar la política sanitaria de Gustavo Sáenz, calificándola de facilista.

Cualquier acción que se refiera a la salud pública es positiva, en tanto sea conducente. Su ámbito supera la cuestión médica y avanza, incluso, sobre prácticas culturales. Es el caso de la costumbre salteña de comprar alimentos en la calle.

En ese punto, urge demandar una atención más acabada por parte del gobierno municipal, ya que se es atribución del mismo determinar las normas relativas a urbanismo, higiene, salubridad y moralidad y controlar su aplicación, para lo que la Carta Orgánica lo habilita a reglamentar el funcionamiento de la oficina química, bromatológica y veterinaria.

No solo es responsabilidad ciudadana controlar lo que va a su boca.


Salta, 11 de enero de 2023

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