Explotación de litio

Opinion 23 de noviembre de 2022 Por Guillermo Martinelli
Ya está claro que el litio se convirtió en la economía actual en oro blanco, como en su momento el petróleo se denominó oro negro.
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Este mineral es estratégico para la transformación a la que se apunta en el mundo energético. Los países centrales no sólo lo saben sino que dirigen todas sus líneas en esa dirección ya sea de inversiones mineras como de producción industrial de los acumuladores. Aunque no tienen un metro cuadrado del producto en sus territorios en tal proceder se encuentran: EEUU y Canadá, en el continente americano;  China que si posee litio, Corea del Sur y embrionariamente India en el continente asiático y la Comunidad Europea en Europa. Esos países explotan el litio en Australia que por lejos es el mayor productor del mundo y en sud América en Chile, Bolivia y en nuestro país.

No cabe duda alguna de la importancia que ese recurso tiene tanto en lo energético como en lo económico. Ya hay países que establecieron como límite el año 2030 para la producción vehicular con motores a combustión.

El dominio entonces de ese mineral es de una importancia mayúscula. En tal sentido, por ejemplo Canadá dispuso legalmente que las compañías de ese país, deben dejar de ser socias de las compañías chinas. Es útil señalar que Canadá es un país líder en explotación minera no así China, que pierde un soporte vital con tal medida gubernativa dictada en la búsqueda de primacía sobre la tenencia del producto clave para la energía futura del planeta. Hay que entender el valor que en tales disputas tiene para cada país la explotación de recursos que se traduce en claros beneficios para sus países y sus habitantes.

En nuestro país pareciera que la mirada corta de la dirigencia política se enfoca en lo inmediato y con cálculos muy primarios. El gobierno nacional intenta conformar con la República de Chile y con el Estado Plurinacional de Bolivia una suerte de entente para que los tres países defiendan orgánicamente el  litio y vendan con precios adecuados a los compradores. Esa idea que no es original por cierto, que es entre otras organizaciones la de las exportadoras de petróleo en la década del 60, dio un resultado fenomenal en las economías de esos países productores y exportadores  de petróleo hasta la fecha.

Curiosamente los gobernadores de las tres provincias argentinas que tienen litio tuvieron inicialmente una reacción negativa al proyecto nacional.

Nuestra provincia puede participar en esa novedosa organización con ventajas superiores a las actuales. De ninguna manera están en tela de juicio los derechos que nos corresponden en razón de la manda constitucional, la provincia no será ajena a esa plataforma comercial.

Todos sabemos lo conveniente que les resulta a los compradores internacionales que la producción se venda por fracciones porque de esa manera consigue los precios más bajos; a la inversa, un bloque de productores defiende el valor del bien con mayor facilidad y contundencia.

Sería importante que la defensa del litio no sea en función de intereses sectoriales sino con la mirada puesta en las ventajas que ese producto traerá a las provincias. 

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