Maldición

Sobrevuela la idea de un plan de estabilización para frenar la escalada del dólar y estabilizar precios y se estudia cómo sumar financiamiento.
Opinión02/08/2022 Natalia Nieto

ETO

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, asumirá en breve como ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, bajo la presión de frenar el descalabro económico argentino, que tiene a la inflación como protagonista y como un “fenómeno histórico en la Argentina, casi una maldición”, al decir del presidente Alberto Fernández. Se sabe que habrá estímulos a la exportación pero también un monitoreo más fuerte sobre las importaciones. Sobrevuela la idea de un plan de estabilización para frenar la escalada del dólar y estabilizar precios y se estudia cómo sumar financiamiento.

Todo esto, en un contexto complicado a nivel mundial y nacional, pero con un perfil bien criollo: después de la hiperinflación de Venezuela, la de Argentina es la más alta de la región. Tiene casi cinco veces más inflación que el país más grande de la región, Brasil (11,1%) y más de ocho veces la de la segunda economía, México (6,2%), de acuerdo con lo que indican los Índices de Precios al Consumidor de estos países.

Es que a partir de 1974, el país entró en una etapa de profunda inestabilidad económica y social para la Argentina, en un contexto de crisis de la deuda latinoamericana. En términos del nivel de precios, el conflicto produjo que en 1989 se alcanzara la máxima tasa de inflación del país, bajo la presidencia de Raúl Alfonsín, quien había asumido tras el retorno de la democracia 

Ese año, la variación de precios promedio fue de un 3079%, y se registró también una devaluación histórica. Además, el tipo de cambio registró un aumento de 4771% anual con respecto al dólar.

La pérdida de valor de la moneda fue tal que durante este período se realizaron dos cambios de símbolo monetario. Por ejemplo, en 1983 se reemplazó el Peso Ley por el Peso Argentino, y en 1985 este último fue sustituido por el Austral.

Aun así, Alfonsín no está en el podio: el presidente (de facto) que registró la tasa de inflación más alta en un año fue Reynaldo Bignone, con un 401,7% entre 1982 y 1983.

Y según los datos publicados por el exespía Juan Bautista Yofre “desde el 10 de diciembre de 1983 hasta la transferencia del poder, el 8 de julio de 1989, la inflación acumulada por el gobierno del Dr. Alfonsín fue de 664.801 %, en cifras redondas. No registrándose en el mundo entero un proceso semejante en ningún país de la tierra desde el término de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.”

Ahora bien: la pregunta de quienes padecen en “la diaria” la inflación y que realmente perdieron poder adquisitivo a pasos agigantados, es qué pasará con Massa en el poder y cómo se frenará principalmente la inflación. Lo que se sabe hasta ahora, es que durante los primeros diez días habrá anuncios contundentes, con foco es “construir confianza”. 

Preocupa la escasez de dólares y la dificultad del Banco Central para acumular reservas. Con ese diagnóstico, habría iniciativas para incrementar el nivel de exportaciones, como beneficios fiscales para sectores estratégicos que puedan agregar valor en origen. Y ante la demora de proyectos legislativos que contemplan ese espíritu en el Congreso, la reducción de contribuciones patronales y la amortización acelerada de inversiones, podrían salir por decreto. Otros rubros que podrían sumar divisas y para los que se analizan esquemas, son la energía, la minería y la economía del conocimiento.

Se sabe también que habrá también un monitoreo más puntilloso sobre las importaciones y que se trabaja en esquemas para desarticular maniobras de contrabando y sobrefacturación.

Además, veremos en breve a Massa en una gira por Estados Unidos, para explorar vías para el financiamiento y podría retomarse una línea de tipo Repo, es decir un traspaso de títulos al contado que incluye al mismo tiempo una operación futura inversa en determinado plazo. 

Y lo que más preocupa: le posible ajuste. Massa no lo dice pero sus asesores sí: habrá “plan de estabilización”, que explicado por sus asesores, según publica Ámbito, será "un plan de estabilización con suba de tasas, ajuste fiscal y devaluación”. También se sabe que habría recortes sobre los giros discrecionales a las provincias y que los gobernadores, están al tanto. 

Ahora bien, si la ambición de Massa es electoral, como especuló la mayoría, habrá que ver cómo juegan esos factores en el camino ya planteado hacia 2023 y cómo se acomodan las provincias al ajuste, que no se nombra como tal, pero será. 

Lo dijo usted muchas veces: los argentinos somos sobrevivientes. Habrá que seguir sobreviviendo.

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