Echale agua

Opinion 09 de mayo de 2022 Por Miguel Ángel Cáseres
Durante el siglo pasado, los primeros gobiernos peronistas se desarrollaron con una oposición motorizada a través de los diarios La Prensa y La Nación y fue el diputado Ernesto Enrique Sanmartino periodista, abogado e integrante de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, dirigente de la Unión Cívica Radical, el que bautizó a la multitud de trabajadores protagonistas del 17 se octubre de 1945 como “Aluvión zoológico” a los que hoy se denomina “la grasa militante”.
17deoctubre-enlafuente

      Incluso, al sentirse menoscabados ante el desarrollo de los planes de turismo social, destinados a trabajadores que nunca, hasta ese momento, habían tenido la oportunidad de viajar, los caracterizaron como fisgoneadores e impertinentes, que llegaban desde el interior, haciendo alarde de sus desnudeces y excrecencias   hedónicas, en contrapartida de la estética y la belleza y el sentido del pudor conque la naturaleza suele adornar a la criatura humana. Los que ensuciaban las playas  contradiciendo a los sobrios y cultos pueblos, tan apegados a sus tradiciones solariegas. Así se expresaban del pueblo. Arturo Martín Jauretche los desnudó en su libro “El Medio Pelo”. 

      Al parecer algunos creyeron que de verdad el pueblo había sido parte beneficiada en la política de distribución de la riqueza durante la “Belle Apoqué” o época dorada que se extendió desde el roquismo y continuó durante la Década Infame. La verdad oculta dice que el porcentaje de capital extranjero sobre el capital fijo total alcanzaba el 47% en 1913; el 37% en 1923;  el  27% en 1934 y que esto se redujo al 5,4% en 1949. En una etapa en la que se concretaron obras, visibles y comprobables aún hoy; escuelas, puentes, usinas, viviendas populares. Con potencia energética instalada cuadruplicada entre 1949 y 1950, con muy fuerte aumento en matrícula escolar con paludismo prácticamente erradicado. Con redistribución superior al 10% del ingreso nacional para trabajadores y jubilados, entre otras cosas. En el marco de un mercado internacional en plena recuperación en la Europa de posguerra.  

    Alguien dijo que en una materia como la política, en la que solo gobiernan los hechos, la terminología moral no es aplicable, como no lo es en física o en geometría. Cuasi terrorífico, como el mensaje de algunos que fueron protagonistas  del golpe de estado genocida de 1976 y hoy se explicitan públicamente como defensores de la democracia y de los altos valores de la vida. 

    El viernes pasado la ex presidenta Cristina Fernández brindó una exposición sobre la política y su relación con el estado, haciendo hincapié en conceptos que, en algún otro tiempo, eran básicos para cualquiera que hubiera decidido practicar militancia  política. Porque sabido es que por más que una persona se proponga no ocuparse en lo más mínimo de la política la política se ocupará de él.

      La política tiene un objeto universal y necesario que es aprehender la esencia del estado y el comportamiento del ser humano como miembro de ese estado. Los principios universales de la política establecen claramente la diferencia entre realismo e idealismo en relación al estado. El idealísimo, que nunca debe dejarse de lado, debe ser permanentemente cotejado con la realidad, que algunos sostienen es la única verdad, el resultado del cotejo de ninguna manera significa un menoscabo de ideales, por el contrario pueden ser los impulsores de nuevos objetivos. Metodología que puede ser de utilidad al momento de contacto con teorías que confluyen en un agnosticismo especulativo. Todo esto repercute, en la práctica del voluntarismo que se caracteriza por la primacía de la voluntad sobre la inteligencia o sea la voluntad relacionada con impulso – instinto – sentimiento. Esto desde el ángulo de la ordenación política denominada liberalismo y, mirada por el lado de la organización económica, se denomina capitalismo, pues el egoísmo que genera en los distintos sectores sociales provoca las dimisiones que todos ellos hacen de sus deberes frente al bien común. 

      En la relación entre estado y política, donde no todo debe ser cuestión de cargos, cajas y especulaciones personales y sectoriales planteó que las rispideces en el entorno oficial no deben ser analizadas como peleas internas sino como debates. Donde la inteligencia y la teoría deben ser previas a incursionar en el pragmatismo. Expuso que el principal problema es la economía bi monetaria. Que el gobierno no está cumpliendo, no está haciendo honor a la confianza y esperanza depositada, nudo central de su exposición, al respecto Napoleón Bonaparte decía que nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos. Dijo también que algunos o alguien están fallando ya que los trabajadores están más pobres, para que hablar de los desocupados. San Agustín afirmaba que lo que le sobra a los ricos es patrimonio de los pobres. Que hay superávit y no hay reservas en el Banco Central. No hay justicia social. Que el problema es la falta de trabajo y el poco poder adquisitivo de los salarios. Y que el capitalismo se ha independizado de ideologías. Dando a entender que el poder ejecutivo, que es unipersonal, cedió a un técnico, ministro de economía, sin relación de ningún tipo con la doctrina filosófica del espacio político que gobierna, la orientación de las principales determinaciones. Porque es él quién encabeza las negociaciones con el principal enemigo del interés nacional llamado F.M.I. y su cuarta columna en el país.     

      El 11 de enero de 1949 Perón en un discurso expresó, entre otras cosas, que el Movimiento Peronista no es un partido político, es un movimiento nacional que no representa intereses sectarios, ni partidarios; representa los intereses nacionales que tiene que interpretar lo que el pueblo quiere y debe reducirse a cumplir su mandato. Que el objeto del movimiento es asegurar para el futuro que nuestro pueblo no pueda jamás ser esclavizado para servir a intereses extraños; que nuestra nacionalidad sea un modelo en lo que a justicia social de refiere para asegurar la felicidad presente de La Nación.

     El 18 de febrero de 1952 informó que la recuperación nacional, la creación de una flota mercante marítima y aérea, la cancelación de la deuda externa, la organización económica y financiera y la capitalización del país, fueron las bases de nuestra independencia económica y que la política social del estado debe estar siempre encaminada a elevar el nivel de vida de las clases trabajadoras. 

      El primero de mayo de 1944 dijo estar convencido que las reivindicaciones, como las revoluciones, no se proclaman, se cumplen, sencillamente. Y que prefería los realizadores a los teorizantes, porque entendía que mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.  

      Hay muchos que dicen haberlo leído a perón, suponemos que es así, el problema es que o no lo entienden o, premeditadamente, hacen otra cosa. Él decía que no se le debe ceder espacios de decisión política a un técnico. El Cuchi” Leguizamón, según su biógrafo, decía quítenle poder a los economistas porque nos van a matar a todos.

                                                         Muchas gracias - Hasta la próxima 

Te puede interesar