Salida

Opinion 13 de enero de 2022
En la última semana de enero volverá a la actividad el Congreso de la Nación. Ya se está trabajando en la convocatoria, que será producto del acuerdo del oficialismo legislativo y el Poder Ejecutivo.
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Buena parte de los legisladores están en sus provincias o -lisa y llanamente- de vacaciones, que iniciaron en vísperas de las celebraciones de fin de año. Es que luego de las últimas sesiones de ambas cámaras, tanto el Frente de Todos como Juntos para el Cambio han reconocido la significación de la renovación parlamentaria, que los ha puesto en una virtual paridad de fuerza. Un error discursivo del oficialismo hizo naufragar la intención de aprobar, hacia fines del pasado año, el presupuesto nacional para 2022 pero un exceso de confianza demostró que la diferencia en bancas propias no alcanza para que la oposición le tuerza el brazo al kirchnerismo. Ambas veredas confrontaron y ninguno de los sectores convenció al otro de nada pero dejaron a la vista que uno y otra se necesitan y por delante queda como la mejor opción, la negociación permanente.

Las elecciones de noviembre cambiaron la relación de fuerzas en la posesión de bancas. Sabido es que en el Senado el oficialismo perdió el quorum, pero no de manera tal que un acercamiento circunstancial a fuerzas diferentes al gran bloque opositor no abra el camino para que pueda alcanzar sus propósitos. Ya pasó cuando a fines de diciembre impuso una inesperada reforma de la ley de bienes personales.

En Diputados hubo un nuevo posicionamiento de la alianza opositora que, con la caída del proyecto de Presupuesto 2022, tuvo motivos para una celebración nacional que la naturaleza distrital de las últimas elecciones no había permitido. Pero la efervescencia duró el escaso tiempo que medió entre una sesión y la siguiente, cuando la débil mayoría se diluyó por la irresponsabilidad de los legisladores opositores que adelantaron vacaciones y restaron número para sancionar una ley que, a pocos días, quieren reformar.

La primera pulseada fue dura para oficialismo y oposición pero la iniciativa quedó en campo oficialista. El Poder Ejecutivo está preparando una convocatoria a sesiones extraordinarias, cuyo listado de temas será un paso al frente del kirchnerismo. A un poco más de un mes de la apertura del período ordinario, la convocatoria a extraordinarias es una formalidad respecto de un temario extenso. El gobierno del presidente Alberto Fernández necesita que se sancione la ley que aprueba el último Consenso Fiscal y detrás de ese ordenamiento, comenzará a tantear las posibilidades que tiene para iniciar el debate sobre la reforma de la Magistratura.

Las acusaciones por el obstruccionismo de la oposición se contestan desde este sector con la ratificación de la intención de “acompañar al Presidente para salir de la crisis”, como expresara a Aries el diputado radical Miguel Nanni. El presidente de la UCR Salta recomendó al gobierno hacer cosas distintas, como poner claridad a lo que va a ocurrir todo este año. Esto último no es otra cosa que requerir una nueva ley de presupuesto porque la anterior fue rechazada por todo el arco política, dijo el diputado que reconoce que la alianza a la que pertenece –que ocupó el turno anterior de gobierno-  es una fuerza compleja y heterogénea, que pone a otras tres que son distintas en un mismo rumbo y hay que saber administrar esas diferencias. 

Lejos de eso y mientras se profundizan las dificultades que configuran una portentosa crisis económica y social, hay poco entendimiento hacia adentro y fuera de la alianza opositora. Es de esperar que no sea el rigor de los fracasos el que empuje un trabajo coordinado para transitar por los caminos del encuentro que son también los de la salida.

Salta, 13 de enero de 2022

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